ECO

mauro marte

 

 

Ese hueco gigante que me ocupa y desgarra,

que me hace invisible incluso a mí mismo.

Me deja sin piel, sin huesos, sin amarra,

arrojado al fondo de mi propio abismo.

 

No hay espejo que refleje mi ser,

este mirar hacia adentro no deja luz en mis ojos;

ni la risa se marca en mi piel,

solo quedan del alma los mudos despojos.

 

Quisiera tocarme, sentirme... pero es solo un hueco.

Me busco en las manos y no encuentro el tacto.

Como un eco sin fin, un reflejo insensato,

tan lejano que ni yo mismo me escucho.



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