El mar lame tu ser

Leoness

Un ritmo lento me arrastra por la orilla,

con la guitarra llorando en tres acordes,

viendo cómo el sol te baña y te brilla

mientras rompes la frontera de mis moldes.



Tendida sobre la arena, poseída por el calor,

las olas vienen y van, intentando llevarse tu amor,

te agarran por los pies, insisten una y otra vez,

y esa necedad del agua me enamora otra vez.



Tengo celos de este mar que no pide perdón,

que acaricia tu melena roja, tus piernas, tu corazón,

que recorre tu sexo con la fresca marea,

mientras yo me consumo en esta pena tan fea.



Oh, amor, no entiendo lo que pasa por mi mente,

cuanto más me doy prisa, más te siento distante,



Corro tan rápido como me dan las fuerzas,

pero el camino se alarga y tú, por favor no te muevas.



La brisa caprichosa aparta los granos de arena

solo para mostrarme tu belleza y aumentar mi condena.



Te deseo cada segundo, te quiero alcanzar,

pero hay millas de sombra entre los dos y el mar.

El sol ya se oculta, la luz empieza a morir,

tú sigues ahí a unos metros, sin moverte, sin huir.



Estiro mi brazo en un último y desesperado intento,

para rozar tu piel y detener el tiempo.

Quiero besarte despacio, sentir tu calor amanecer,

y fundirnos los dos juntos... hasta otro atardecer.

 



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