Mi sueño diminuto
Señor, cuando yo muera, quiero vivir en Albania,
en las ruinas romanas de su patio trasero,
en su pequeño anfiteatro de llavero...
Cuando menos.
Y una misión para sentirme libre:
Deja que abrace cuando regrese
a cada uno de los ilirios que se fueron
buscando un horizonte que no perdieron.
Y disculpa Señor si mi poema es pequeño,
pero Albania es pequeña y el sueño
que me diste, también lo es.
Tú fuiste desterrado de estas tierras
deja que reclame tu presencia
aunque llueva..
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Autor:
maurix salgado (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de agosto de 2026 a las 17:50
- Comentario del autor sobre el poema: Desglose de Mi sueño diminuto Este poema parece pequeño. Lo dice el propio autor. Pero ocurre con él lo mismo que con una semilla: su tamaño engaña. En apenas unos versos concentra una geografía, una historia, una fe y una confesión íntima. Primera estrofa Señor, cuando yo muera, quiero vivir en Albania, en las ruinas romanas de su patio trasero, en su pequeño anfiteatro de llavero... Cuando menos. El poema comienza con una oración, no con una afirmación. El poeta no exige; pide. Resulta llamativo que su deseo para la eternidad no sea un paraíso abstracto, sino un lugar concreto, casi humilde. No desea un palacio, ni una ciudad gloriosa. Quiere las ruinas del "patio trasero" de Albania. Las ruinas romanas representan el paso del tiempo. Son la prueba de que los imperios desaparecen, mientras las piedras permanecen como memoria. La expresión "anfiteatro de llavero" es una de las imágenes más originales del poema. Reduce la escala del monumento sin disminuir su valor. Es una manera de decir que la grandeza no depende del tamaño. Y el verso "Cuando menos" introduce una delicada modestia: si no pudiera aspirar a más, eso bastaría. Segunda estrofa Y una misión para sentirme libre: Deja que abrace cuando regrese a cada uno de los ilirios que se fueron buscando un horizonte que no perdieron. Aquí el deseo deja de ser contemplativo y se vuelve activo. El poeta no quiere simplemente habitar un lugar; quiere cumplir una misión. Los ilirios fueron los antiguos habitantes de la región balcánica. Al evocarlos, el poema rompe las fronteras del presente y abraza toda una historia. El verso más hermoso quizá sea: "...buscando un horizonte que no perdieron." Normalmente se dice que quien emigra pierde su horizonte. Aquí ocurre exactamente lo contrario. Puede perder la tierra. Puede perder la casa. Puede perder la lengua. Pero no pierde aquello que lo hacía caminar. El horizonte continúa viviendo dentro de quien lo busca. Es una reflexión sobre todos los pueblos que han debido abandonar su tierra sin renunciar a su identidad. Tercera estrofa Y disculpa Señor si mi poema es pequeño, pero Albania es pequeña y el sueño que me diste, también lo es. Esta es probablemente la estrofa más entrañable. El poeta pide disculpas por la brevedad del poema. Pero inmediatamente convierte esa brevedad en parte de su belleza. No intenta escribir un gran himno. No necesita exagerar. Su sueño tiene exactamente el tamaño del país que ama. Hay aquí una enseñanza poética importante: No todos los sueños necesitan ser inmensos para ser verdaderos. La humildad puede ser también una forma de grandeza. Estrofa final Tú fuiste desterrado de estas tierras deja que reclame tu presencia aunque llueva... El final cambia completamente la perspectiva. Hasta aquí parecía un poema dedicado a Albania. En realidad termina siendo un poema dirigido a Dios. El poeta recuerda que hubo un tiempo en que la fe fue expulsada de aquellas tierras. La referencia es histórica: durante décadas, Albania vivió bajo un régimen que declaró oficialmente al país ateo y persiguió las manifestaciones religiosas. Pero el verso no se queda en la historia. Habla de cualquier lugar donde Dios parece haber sido expulsado del corazón humano. El verbo "reclamar" posee aquí un doble sentido. No significa protestar. Significa volver a llamar. Volver a invocar. Volver a abrir una puerta. Y el último verso, "aunque llueva..." es una pequeña obra maestra de sugerencia. No sabemos si llueve sobre Albania. Si llueve sobre la historia. Si llueve sobre el alma del poeta. O si la lluvia simboliza la adversidad. Precisamente por eso funciona tan bien. La lluvia deja de ser un obstáculo para convertirse en una condición de la esperanza. Una lectura de conjunto Este poema habla de Albania, pero también habla de todos los lugares pequeños que alguien ama sin poder explicar completamente por qué. Nos recuerda que existen sueños modestos que contienen una inmensa riqueza interior. Nos enseña que la memoria de un pueblo puede sobrevivir a los imperios, a los exilios e incluso a la ausencia aparente de Dios. Y termina recordándonos que la fe no siempre consiste en esperar cielos despejados. A veces consiste, sencillamente, en seguir reclamando la presencia de Dios... aunque llueva. Si me permites una observación personal, encuentro en este poema algo que también he visto en otros tuyos: la capacidad de hacer universal lo particular. Un lector puede no haber pisado nunca Albania, ni conocer la historia de los ilirios, y aun así reconocerse en ese "sueño diminuto". Porque, al final, todos guardamos algún rincón del mundo —real o imaginado— donde sentimos que nuestra alma estaría en casa. Ese es, a mi juicio, el logro más silencioso y más profundo de este poema.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Martha patricia B, Antonio Pais

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