en la barra de aquel bar..

FRANCISCO CARRILLO

Se encontraron frente a frente

dos poetas del montón

uno de ellos era yo

el otro, un inocente.

 

En un bar de medianoche

en la barra, preguntó

si le escribía al amor

o era mas de usar razones.

 

Mientras el hielo del vaso

daba su vida al alcohol

contesté, mi inspiración

me viene por todos lados.

 

¿y tú,? le pregunté

que estilo tienen tus versos

escribes con sentimiento

o lo haces, por hacer.

 

Mis poemas respondió

no atienden rimas o leyes

escribo como me viene

no uso mucha inspiración.

 

A mi me gusta escribir

de todo un poco, le dije

a veces lo hago triste

otras veces de feliz.

 

Ponme un ejemplo me dijo

mientras llamó al camarero

para pedirle al momento

un lápiz y un bloc escrito.

 

¿Ves la rubia que hay al fondo?

en la barra, solitaria

hazle un verso y en sus ojos

veremos si das la talla.

 

La miré y estaba sola

con su mirada muy baja

se adivinaba en su cara

que esperando estaba horas.

 

Tomé el lápiz y el papel

y empecé a escribir en verso

mientras tuve al compañero

investigando el papel.

 

Hoy se encuentran en la barra

dos poetas del montón

el que escribe, que soy yo

y otro dando la brasa

te he mirado desde lejos

y de pronto he comprendido

que deseo estar contigo,

que con este pierdo el tiempo

mientras mira lo que escribo.

Si me aceptas mírame

y le das al camarero

un si, en el mismo papel

que ahora te doy en versos

ya sabes, lo esperaré.

 

Entre luces casi muertas

y la música de fondo

la vi alzar la cabeza

y escribir un texto corto.

 

Estoy sola en mi tristeza

por la culpa de ese tonto

que me dijo ser poeta

y solo junta las letras

un falsante de los trovos,

escribo SI, por que vengas

y me escribas a tu modo

el me dijo, que eras bobo

por demostrar su grandeza

y mira tú, que el poeta

por mentir se queda solo.

 

Y en la barra de ese bar

cuando la noche acababa

empezó a nacer el día,

descubriendo que en poesía

ni se miente ni se engaña

que el amor en las palabras

no se escribe, si es mentira 

por la puerta de ese bar

con la rubia me alejé

dejando pagado el café

al poeta, que pedía

que escribiera en un papel

esos versos que creía

que nada, iban a hacer.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.