—Susurros del alma—

Lázaro Vasallo

—Susurros del alma—

Susurros del alma son los resquicios de la vida; son cada atardecer, la solución al deseo equivocado, susurros ante cada descontento.

En cada instante de la imaginación perpetua se nos escapa el desconsuelo; la noche es grandilocuente y los sueños son desplazados.

No importa sufrir ni martirizar el esqueleto de las ideas; basta con intentar desmontar los ruidos de las vidas paralelas.

El señor de la noche nos visita; es imponente. Lo difícil y lo imposible se hacen presentes.
No me rompas el sueño, no desgastes la empinada gratitud.

Hoy me retiro a descansar, donde no sé qué hacer. Intentaré desdoblarme en el atardecer; ojalá algún día el Príncipe de las Sombras me sepa entender.

El camino, mi perro, mi guitarra y mi manera de pensar son intereses del mal, del bien y de mi propio egoísmo; me he vuelto vanidoso.

Ya no me alcanza la respiración para entender qué puede perdonar mi salvación. No será mañana; será un instante donde perdure la imaginación.

Son susurros del vacío y del tiempo. No importa dejar de entender el momento; se trata de acogerse al llanto: todos, alguna vez, hemos susurrado.

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