**~Novela Corta: La Pereza~**

**~EMYZAG~**

Novela Corta: La Pereza

Por: Srta. Zoraya M. Rodríguez Sánchez

Seudónimo: EMYZAG

Comenzada: 28 - 31 de julio - 1 - 3 de agosto de 2026…

Publicada: 3 de agosto de 2026…

Terminada: 3 de agosto de 2026…

Editada: 2 y 3 de agosto de 2026…

Mi #13 novelas cortas en el año 2026…

Mi #246 de novelas cortas hasta el año 2026…

7092 Palabras 10 Páginas  

 

~ * ~Sinopsis:

~ * ~ Esteban de la Roca trabajó siempre en su vida como hojalatero, pero, creyó que no delegaba su trabajo a otro mejor que él. Él se volvió perezoso en la vida y no quiso más trabajar en la vida…



Esteban de la Roca es un excelente y buen trabajador como hojalatero en un taller de hojalatería en las afueras del pueblo. El hombre es un buen compañero de trabajo y trabaja muy bien, pero, le ocurre una cosa cuando otro trabajador llega y es mejor que él mismo como hojalatero en el mismo taller que Esteban de la Roca labora. Esteban de la Roca es un hombre fuerte, corpulento, rudo y muy bien ejercitado cuando tiene cabellos y ojos negros. Esteban de la Roca en un día fue a trabajar como todos los días, pero, ésta vez, ve, nota, mira y observa que el dueño del taller ha contratado a otro trabajador hojalatero en el mismo taller de hojalatería donde él labora. Ellos son dos hojalateros con demasiado ahínco para trabajar, con poder y con fuerza y si tienen la disposición de trabajar, pues, hacia adelante van ambos a laborar. Esteban de la Roca lo mira y observa que es un hombre fornido, corpulento y muy guapo en apariencia física, pero, a Esteban de la Roca no le van las envidias ni los celos con el dueño que si lo prefiere a él o no, que si su trabajo es mejor que lo que él labora o no. Esteban de la Roca deja todo en manos del destino y del camino. Él sabe una sola cosa que trabajar no es fácil, pero, si tienes el empeño, ímpetu y ahínco todo lo puedes lograr. El trabajo de hojalatero es un trabajo de paciencia, es el oficio de moldear, fabricar y reparar piezas con la construcción de una nueva pieza para los autos que llegan al taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca es un hombre corpulento porque desea laborar para mantener a su familia. Esteban de la Roca aunque le falta un año para retirarse, él siempre ha trabajado y se ha mantenido muy bien todos éstos años de agarre, empuje, en ajustar su horario y vida a su vida para compartir más tiempo con su esposa y sus tres hijos. Esteban de la Roca ha sido siempre un hombre trabajador, perfecto, un padre generoso y responsable con respecto a la vida de sus tres hijos. Esteban de la Roca es un hombre fácil de convencer, pero, muy difícil de merecer cuando el rumbo a seguir es muy difícil trabajar para mantener su vida y la de otros tres incluyendo a su esposa. El hombre llamado Esteban de la Roca es un hombre muy trabajador siendo el más viejo del taller que ya conoce todo y todo lo tiene predispuesto a sus manos. Esteban de la Roca es un hombre compasivo, bueno de corazón, y hasta condescendiente y de buenos sentimientos. Él va y va, se levanta temprano en su hogar cuando amanece, se da un buen baño al cuerpo y sus dientes, desayuna y se despide de su esposa, la cual trabaja, es una mujer decente, fiel y muy trabajadora si labora como secretaria en una empresa de artículos para escritorios. Esteban de la Roca va y va, y se dirige hacia su trabajo en el taller de Don Domínguez en las afueras del pueblo. El joven de nombre Esteban de la Roca se siente decepcionado, compungido, desolado, y muy herido cuando Don Domínguez contrata a éste nuevo joven a laborar en el taller junto a Esteban de la Roca. Él creyó que era suficiente, justo, excelente y sin necesidad de hallar en otro lo que él hace que es su labor con mucha dedicación e ímpetu en querer laborar y sin poder decir que su labor era mezquina, no, no, y no, su labor siempre fue de excelencia. Esteban de la Roca decide en la hora de almuerzo caminar junto a su almuerzo, del cual, no probó ni medio bocado, por el lago de frente al taller de mecánica de Don Domínguez. Esteban de la Roca el hombre que era adherido a una roca fuerte y muy dominante ahora quedó adherido a la tristeza, a la desolación y a la más amarga de las soledades. Esteban de la Roca caminó sin frenos por la orilla del lago de frente al taller de Don Domínguez. Él piensa y piensa e imagina, ¿qué es la vida? La vida se va en horas de trabajo, hacer amistad siendo un buen compañero y laborar ocho horas diarias, ¿para qué?, si al fin y al cabo, el día termina y terminas en una cama seca, de sábanas limpias y con buen olor, pero, por la mañana con la misma rutina de siempre. Él dice que el silencio mata y ahoga el alma en un lago sin Dios, sin esperanza, con tedio, sin ímpetu, y con una sola salida: ser el mismo de siempre. Esteban de la Roca sólo quería cambiar esa rutina y, ¿lo logró?, pues, no se sabe más de él cuando entre al taller de Don Domínguez en una tarde llena de trabajo.

 

El nuevo compañero logró arrancar de Don Domínguez una compasión y que le dio el trabajo si sólo está dispuesto a vivir, a trabajar y laborar con toda juventud de joven risueño. Esteban de la Roca lo mira, lo observa y le explica algo de la vida y es que si quiere pretender salir vivo de la vida que sea espabilado, certero y muy rudo con la vida, que tenga ímpetu, que sienta dolor y cansancio, porque el que no se cansa es aquél que no hace nada en la vida. Esteban de la Roca le explicó algunas reseñas de vida y que él toma en serio para salir vivo de la vida cuando él hace mucho trabajo rudo y siendo un hombre rudo, corpulento y fornido, pero, a veces el corazón falla y detiene su andar como algún día lo podrá hacer cuando se muera y se vaya a la otra vida. El nuevo joven aprendió la enseñanza de Esteban de la Roca y hasta le agradeció todo, pero, el nuevo joven le dice a Esteban de la Roca que no necesita de su sermón que él sabe muy bien hacer el trabajo y que para eso estaba ahí. Esteban de la Roca no se siente mal sino que así es la juventud cuando se hechiza el tormento de la divina juventud cuando los jóvenes premeditan a su vida, así, como el deseo de vivir y sin tener en cuenta que la vida algún día puede acabar y terminar para siempre, pero, eso no lo comprendió el nuevo joven del taller de Don Domínguez. El taller de Don Domínguez tiene mucho trabajo, pero, eso no importa si existe un nuevo joven que sabe hacer muy excelentemente el trabajo y nadie criticó su labor sino que todo quedó en total silencio. El nuevo joven fornido, corpulento y jovial, o sea, más joven que Esteban de la Roca fue el mejor trabajador de la historia del taller de Don Domínguez cuando en el altercado fue la mejor opción hallar a ése joven para que labore en su taller. Esteban de la Roca fue cediendo toda su labor en consecuencia a lo que va dejando porque le falta un año para retirarse y es gran fortuna la lección y aprendizaje que va dejando y delegando Esteban de la Roca en el taller de Don Domínguez. La enseñanza de Esteban de la Roca en el taller donde la hojalatería es un trabajo de paciencia, es el oficio de moldear, fabricar y reparar piezas con la construcción de una nueva pieza para los autos que llegan al taller de Don Domínguez porque es un trabajo de impaciente paciencia. Esteban de la Roca enseñó lo suficiente como para vivir de ese trabajo, pero, lo que no halló jamás el hombre fue que el nuevo trabajador tiene una vasta experiencia y adiestró en la materia de la hojalatería, pero, en el taller de Don Domínguez el que era todo y más era el trabajador eficiente Esteban de la Roca. El hombre con vasta experiencia se decidió en fuerza y fortalezas en atraer de la vida las vivencias y con la experiencia las incorporó en la materia en discernir en el juego de la vida un trabajo como es la hojalatería en autos. Esteban de la Roca se dedicó a ser el hombre con más experiencias e insensata calificación para una adiestrada y vasta experiencia de vida en la hojalatería, pero, no pensó nunca ni jamás en que un nuevo joven con tanta experiencia llegaría a ser el hombre que él delegó su trabajo, experiencia, enseñanza y aprendizaje sin tener que hacer nada de ésto. El taller de Don Domínguez tenía siempre trabajo y demás responsabilidad con el cliente que deposita su confianza para arreglar su vehículo y salir del taller super contento con el trabajo de hojalatería. Esteban de la Roca va de rumbo en rumbo y en la dirección correcta cuando sólo desea cumplir lo prometido en que en un año se retirará del trabajo de hojalatero delegando toda experiencia, sapiencia y enseñanza en la hojalatería a su sucesor y que es el nuevo joven que llega a trabajar en el taller de Don Domínguez. 

 

Esteban de la Roca trató en discernir lo que conlleva delegar un trabajo a otro hombre más joven que él, pero, sin saber que el joven nuevo posee vasta experiencia y que es el mejor en la materia en la hojalatería. Esteban de la Roca fue el hombre más importante e imposiblemente con tanta experiencia en el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca camina de frente en el lago nuevamente donde se pasea el deseo, la vida, piensa, analiza su vida y cómo ha transcurrido todo desde que llegó al taller de Don Domínguez a laborar como hojalatero. Esteban de la Roca llegó un día de enero del año 1990 a laborar en el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca logró laborar sin ninguna experiencia en el taller de Don Domínguez. Él aprendió de todo y hasta la nueva tecnología desde finales de los ‘90 hasta a principios del siglo veintiuno, cuando en el embate de creer que la tecnología supera a la inteligencia humana, pues, para Esteban de la Roca no fue así. La inteligencia, sapiencia, experiencia y vivencia innata del hombre hojalatero se vio marcada en abrir brechas, fronteras y murallas para un nuevo siglo y nueva tecnología para ser aprendiz de la nueva tecnología. Esteban de la Roca allá para finales de la década de los ‘90 fue el aprendiz más adiestrado y más insolvente en aprender y ser hojalatero. Esteban de la Roca quiso ser un hojalatero y, sí, así fue todo, desde que fue hojalatero aprendiz y totalmente un hojalatero con vasta experiencia. Esteban de la Roca va de camino cerca del lago y de frente al taller de Don Domínguez, mientras que piensa y piensa en el nuevo joven que llegó al taller de Don Domínguez. Un joven muy joven para su edad, fornido, corpulento y muy rudo alterando toda fuerza para sostener su delicada forma en laborar como hojalatero como lo requiere el trabajo. Esteban de la Roca fue como el viejo trabajador porque cuando llegó el joven nuevo al taller de Don Domínguez fue como la suspicaz estrella con peripecias y autónomo buen desenlace de caer bien a todo el mundo, menos a Esteban de la Roca. Esteban de la Roca quiso ser el único trabajador con vasta experiencia y vivencia en el taller de Don Domínguez, pero, él, sólo, recuerda que le queda un año para retirarse por laborar en el campo laboral como hojalatero. Esteban de la Roca fue como el pasaje de ida y sin regresos cuando llegó el nuevo joven a laborar en el taller de Don Domínguez, dejó todo y delegó más de lo que fue con enseñanza, aprendizaje y experiencia a ése jovenzuelo que tenía vasta experiencia sin Esteban de la Roca poder enseñar, demostrar y dejar su acervo a ése joven. Esteban de la Roca planificó toda su vida en laborar como un buen y excelente hojalatero se dice él para sí mismo, pero, por llegar éste nuevo joven al taller de Don Domínguez y con vasta experiencia se ha quedado anonadado y estupefacto y, aunque no lo puede creer, sólo, la vida era tan cierta como certera e impoluta es la verdad. Esteban de la Roca comenzó a caminar por el lago pensando e imaginando lo que nunca en el alma y quedó queriendo dejar su delegado, linaje, estirpe y acervo sin poder ser cierto cuando el joven tenía una vasta experiencia y vivencia en la hojalatería para laborar en el taller de Don Domínguez porque no pudo hacer nada cuando el jovenzuelo dictó mucha experiencia y vivencia en su corta existencia. El nuevo jovenzuelo dictó sabiduría con gran actitud y aptitud declaró su sapiencia en la hojalatería y pudo enfrentar a la vida y más que eso a un hombre de nombre Esteban de la Roca el más fuerte y rudo de todos los hojalateros en el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca pudo saber sólo una cosa tan directa como indirecta en su larga existencia como trabajador en la hojalatería en el taller de Don Domínguez que cuando llega un nuevo trabajador “es como la escoba nueva que barre bien”. 

 

Esteban de la Roca quiso ser como el deseo en experiencia, sapiencia e innata vivencia y largo trabajo de una larga existencia, pero, nunca se había topado con un joven nuevo y con demasiada experiencia en la hojalatería en el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca va y va de rumbo en rumbo, de esquina a esquina recorriendo a ese lago por tercer vez desde que el nuevo jovenzuelo llegó al taller de Don Domínguez a laborar como hojalatero y sólo supo una sola cosa que es un hombre viejo con vasta experiencia, pero, no delega su linaje, estirpe o acervo como un hojalatero con mucha experiencia. Él, sólo quería delegar su acervo a alguien superior a su labor como hojalatero, pero, edificó su forma de atraer a la vida su vasta experiencia en innata hojalatería, pero, el joven le ganó en sapiencia, experiencia, y con mucho estirpe dejando la boca abierta del hombre Esteban de la Roca cuando observa trabajar a ése nuevo jovenzuelo. Esteban de la Roca pasea y el tiempo transcurre mientras va paseando por el lago, sólo, pensando en su existir como algo que fuera innecesario de haber laborado por tanto tiempo sin tener un buen provecho de vida en labor y en experiencia para otorgar el trabajo a otro más joven, pero, éste nuevo joven cree que es el mejor, único y muy diferente a todos los que han pasado por el taller de Don Domínguez sin poder quedar allí por mucho tiempo laborando. Esteban de la Roca sólo presiente lo que en el alma y más en el ocaso sin sol después de tanto caminar y andar cerca del lago de frente al taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca pensó en decidir acerca de su vida laboriosa, pero, cae en una depresión aguda y sin ser compasiva con su mente él pensó y piensa en lo peor de un ente y un jornalero tan trabajador que sólo la vida y el trabajo lo llevó por el desierto frío y por el camino sin sentido. La depresión, la psicosis y la neurastenia están clavando tanto en la cabeza cuando sólo se dedicó en formar parte de la conmísera mala existencia de vivir y tener que mantener a una familia numerosa. La vida lo va llevando por el desierto frío y tan irreal como ese lago que tiene de frente al taller de Don Domínguez y su depresión fue que jamás dejará su delegado y acervo en experiencia innata de un hombre hojalatero que no deja nada a nadie. La vida en el aire va dejando una sola mala idea de creer en ese lago irreal como un solo infructuoso camino por donde se va dejando la vida en caminar y andar pensando en que su acervo como trabajador no sirvió para nada. Esteban de la Roca pensó e imaginó que el acervo que tiene no vale nada cuando en el embate de dar una conmísera vida se dedicó a ser sólo un hombre trabajador que no delegó nada en la vida. Esteban de la Roca cree que el acervo, linaje o estirpe que posee no le dio para nada en reservar para realizar el acervo y que otro aprendiera del acervo del gran hombre viejo hojalatero. Esteban de la Roca y la depresión no se conjugan nunca cuando él siempre fue recto, directo sin caer al suelo ni mucho menos caer en una gran depresión. Él pensó e imaginó que su acervo era magistral, impoluto, grandioso e inmenso y que se delega a algún inepto, tonto y torpe que no sabría nada de hojalatería. Esteban de la Roca irrumpe en una mala depresión y un mal incurable cuando su perecer cae profundamente en el abismo de la depresión. La depresión carcome a Esteban de la Roca por dentro y en el interior llora gritando como un niño cuando pierde un juguete. Si Esteban de la Roca perece en el cielo por donde él creyó que caminó y andó, pero, era sólo un lago por donde él camina y anda para pensar en un futuro que no llegará jamás. Esteban de la Roca sólo quiso ser el dueño de la hojalatería y más ser como un erudito en haber sido por siempre y por tantos años hojalatero, pero, no, no irrumpió en un frío destino cuando alguien y más joven que él ya sabe todo acerca por ser hojalatero y más. Esteban de la Roca fue el ser de siempre, el que siempre trabajó y laboró como un hojalatero adiestrado y con vasta experiencia como hojalatero. Si el nuevo joven hojalatero es un rudo, fuerte, fornido y corpulento hombre que dejó a todos con la boca abierta cuando tenía vasta experiencia por ser hojalatero y más. 

 

Él toma la pieza del auto si es un trabajo de paciencia, es el oficio de moldear, fabricar y reparar piezas con la construcción de una nueva pieza para los autos que llegan al taller de Don Domínguez. Él deja la pieza pulida y bien construida como nueva la pieza de los autos que van dejando en el taller de Don Domínguez para reparar como nuevos y así sí que lo logra y más. Esteban de la Roca se preguntó una y otra vez que en dónde ése nuevo joven aprendió tanto y por tanto porque ya sabía de todo de hojalatería sin necesidad de aprender ni que le enseñen aunque sea algo para ser hojalatero, pero, no está y más que eso muy adiestrado en la materia de ser un buen y excelente hojalatero si es un hombre y un joven casi perfecto, pero, le falta lo que enternece una familia a quién mantener y amar por siempre lo que tiene Esteban de la Roca. Esteba de la Roca cae en una aguda y profunda depresión si su neurastenia lo tiene como loco porque no tiene a quién dejar el acervo de ser un buen y excelente hojalatero como lo era él mismo. El taller de Don Domínguez era un taller viejo, pero, muy abierto a la nueva tecnología de creer que ser hojalatero es un oficio viejo y no futurístico. Esteban de la Roca queda atónito, anonadado y muy estupefacto en poder creer que un joven de esa edad haya aprendido todo acerca de la hojalatería por ser tan sólo un joven. Esteban de la Roca sólo quiso ser el erudito que nunca fue ni pudo ser porque el joven que él creía que sería su discípulo para un frío mañana será como él en el taller de Don Domínguez. Estaban de la Roca fue siempre el primer hojalatero diestro y con mucha vasta experiencia innata y con sapiencia en el trabajo de ser hojalatero en el taller de Don Domínguez. Si el nuevo joven rudo, corpulento, fornido y tan fuerte siente y percibe que el silencio en el taller de Don Domínguez es como es por la envidia o por los celos de ser el escogido por Don Domínguez. Esteban de la Roca comenzó a laborar para el taller de Don Domínguez en el año 1990 cuando irrumpió toda enseñanza, aprendizaje y por demás instrucciones en poder aprender la materia cuando en el afán de creer que el rumbo a seguir y a perseguir en el instinto por laborar en el taller de Don Domínguez era grandioso, inmenso y muy gigante, pero, en el reflejo de la sola verdad quedó como un insignificante trabajador cuando, al fin y al cabo, quedó con experiencia, vivencia y enseñanza, pero, no, no, quedó con todo sin delegar labor ni brindar ni otorgar su acervo a nadie en el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca fue a parar en el banco de los decepcionados en ese lago hermoso cuando en el afán de vanagloria quedó como el trabajador sin suspicaz ni pericia ni acervo a quién delegar cuando se retire del taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca se decepcionó tanto que el capricho exótico por la aguda y profunda depresión cayó en una psicosis extrema sólo pensando e imaginando todo lo que encrudece de la sola verdad que un nuevo joven ha llegado a laborar al taller de Don Domínguez y que es un joven muy capaz y con muy vasta experiencia en ser hojalatero, mientras que el acervo de Esteban de la Roca quedó inerte e inmóvil a los deseos del hombre en enseñar, demostrar y que el joven aprendiera del acervo, estirpe y linaje del hombre Esteban de la Roca, pero, no, él ya sabe de todo acerca de todos los pormenores de trabajar como hojalatero en el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca fue a recorrer por cuarta vez el lago de frente al taller de Don Domínguez, pero, ésta vez, él hombre casi se muere por una depresión aguda y profunda, sólo,  callando. Esteban de la Roca se acerca a recorrer el lago cuando en el afán de observar que el destino es fuerte como el recelo de que su acervo quedó sin enseñar ni ser aprendido por nadie, el hombre, sólo, quiso ser fuerte en creer en la aventura de ser y haber sido un gran hojalatero, pero, sólo pensó e imaginó que el destino es el deseo ambigüo y continuo en dar una sola conmísera atracción en el instante en que comenzó su destino para allá a partir de la década del año 1990. 

 

Esteban de la Roca, sólo, recordó ese año para allá del 1990 cuando todo comenzó, si se dio contra la pared y cayó al suelo sólo aprendiendo en ser hojalatero y más que eso un hombre trabajador de la forma y manera exacta en poder extraer de su vida todo lo que quiso ser y más ser un buen y excelente hojalatero y, sí, que lo fue y es. Si el hojalatero Esteban de la Roca fue y siempre será como el deseo de atraer a su trabajo la mejor de las excelencias y perfección para realizar si es un trabajo de paciencia, es el oficio de moldear, fabricar y reparar piezas con la construcción de una nueva pieza para los autos que llegan al taller de Don Domínguez, cuando su excelencia es ser el hojalatero más paciente y más exhausto en decidir qué es lo mejor para cada pieza de auto que llega al taller de Don Domínguez para ser reparado de la mejor forma y con buena calidad para un trabajo de excelencia. Esteban de la Roca va por la cuarta vez que cruza, camina y anda el lago de frente al taller de Don Domínguez cuando la neurastenia y la depresión está aguda y muy profunda cuando va, camina y anda con el silencio por cruzar la mitad del lago cuando nota y observa que al taller de Don Domínguez llega un nuevo auto a reparar y lo recibe el nuevo joven con gran actitud, paciencia y respeto con la cálida representación de un buen trabajador y hojalatero como un día así fue y será el gran hojalatero de nombre Esteban de la Roca para allá en la década a partir de 1990. Esteban de la Roca quedó como la única verdad de que se lleva en su costado, mente y con el conocimiento apto de un gran y buen hojalatero cuando en el afán de vanagloria, dio lo que dio, en el oficio de hojalatero como lo fue un día el carpintero de la vida: Jesús. Esteban de la Roca dedicó alma y cuerpo, vida y corazón para ser hojalatero y mucho más cuidando siempre la vena de la calidad de un buen trabajo y de gran excelencia. Esteban de la Roca fue y será el excelente hojalatero el que siempre cuidó la paciencia, rectitud y buen pulso para moldear y pulir bien a los autos que llegan a reparar al taller de Don Domínguez. El nuevo joven recibe al auto con tanta paciencia, rectitud, y con un excelente pulso para laborar como todo hojalatero con buena decisión, paciencia y rectitud. El nuevo joven prometedor del acervo decidió ser como el viejo hojalatero con una buena calidad de vida, rectitud de oficio y excelencia de labor, Esteba de la Roca no supo nunca una sola cosa que ése joven tenía vasta experiencia y buen innato conocimiento en la materia por ser el mejor hojalatero de la historia que ha laborado en el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca observó todo desde una perspectiva de asombro y fue en retrospectiva vida cuando fue un nuevo hojalatero para allá a partir de la década de los 1990 cuando comenzó a laborar como hojalatero. El lago se halla muy hermoso con parejas en canoas yendo de un lado a otro en el lago, si la pasión, la vehemencia y el amor está a tutiplén cuando las parejas pasean en el lago demostrando todo su amor con un constante corazón. Esteban de la Roca halló lo que nunca un deseo, una pasión, una paciencia y una rectitud de oficio, si es un oficio como cualquier otro, pero, éste era algo muy especial cuando ser hojalatero era poder ser excelente en paciencia, rectitud y eso el hombre lo sabía muy bien. Esteban de la Roca fue y será el mejor hojalatero del taller de Don Domínguez, pero, un nuevo joven ha llegado a romper los estándares más suficientes, rectos y pasivos en todo por ser el mejor hojalatero del mundo. Esteban de la Roca pensó que ser el joven nuevo y sustituto en el taller de Don Domínguez era infructuoso, pero, llegó éste nuevo joven y todos los que laboran allí se han quedado con la boca abierta para el mejor crecimiento laboral. 

 

Esteban de la Roca comenzó a discernir entre el trabajo o la pereza si ya su neurastenia y su aguda depresión sólo lo dejó atónito, estupefacto y muy anonadado en contra del buen y excelente trabajo de ése joven que llega a laborar para el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca se siente maltrecho, desolado y muy compungido desde que logró llegar al taller de Don Domínguez el nuevo joven con vasta experiencia en el proceso de laborar como hojalatero. Esteban de la Roca con aguda y profunda depresión quedó con total pereza y sin poder laborar quedó destrozado, desmoronado, desvanecido e insípido en el alma y más en el corazón una punzada de espina como la de la rosa quedó el hombre destruido y muy compungido en ese lago que tenía de frente al taller de Don Domínguez. Don Domínguez es un hombre muy escéptico, trabajador, empresario y muy respetado en la zona. Don Domínguez está callado cada vez que observa y mira a Esteban de la Roca sin salir de ese trance neurasténico, con aguda depresión si él sigue callado y en eterno silencio a Esteban de la Roca su mejor trabajador en el taller de hojalatería y le duele más que a él lo que está sucediendo en el taller de Don Domínguez. Don Domínguez lo ve y lo observa sin saber que el acervo de Esteban de la Roca quedó allí magistralmente abatido, compungido, sin enseñanza ni aprendizaje de nadie y de ningún hojalatero que aprendiera el acervo del hombre, aunque fue con un solo adiestramiento. Don Domínguez se siente como un pasillo secreto cuando sólo esconde un gran secreto y sufre por el tiempo cuando su mejor trabajador por ser hojalatero está con una sola depresión aguda y muy profunda en saber que existe un hombre más joven que él que es fuerte, fornido y corpulento, que tenía toda experiencia en la materia para ser el mejor hojalatero de la historia y siendo el más joven. La pereza de Esteban de la Roca logró derribar todo buen trabajo, experiencia y vivencia en el taller de Don Domínguez cuando la pereza ha logrado derribar todo en la vida del hombre Esteban de la Roca. La pereza ha logrado todo en Esteban de la Roca cuando en el embate de trabajar quedó sólo atrás y en el olvido de todo y de todos, cuando Esteban de la Roca sustrae lo que atrae en el corazón una pereza inolvidable y que queda en el presente y en un futuro inestable, pero, perfecto. La pereza de Esteban de la Roca quedó como el trance y con un amanecer y nota que observa al joven fuerte, corpulento y fornido en el taller de Don Domínguez que era él como una vez lo fue todo para Don Domínguez si se siente tan sólo un traste viejo, obsoleto y sin utilizar. Esteban de la Roca era como el aire o el viento llevando siempre a la cometa por los cielos, pero, nunca pensó e imaginó que sería la cometa llevada por el aire o el viento sin saber qué destino tomar. La pereza de Esteban de la Roca llegó a tal punto que sólo el destino, la fuerza y el camino comenzó a electrizar la única forma y manera excéntrica de no hacer nada cuando en el embate quedó como empate cuando el destino, la fuerza y el camino se unen para sentir que la pereza ha logrado llegar sin perecer en la vida del viejo hombre hojalatero. La pereza de Esteban de la Roca llegó a tal punto en caminar, andar y cruzar a todo un lago hermoso cuando, al fin y al cabo, la pereza ha ganado como la espera inesperada de esperar lo inesperado. Esteban de la Roca y su quinta vez en cruzar, caminar y andar por el lago sólo lo dejó más atónito, anonadado y muy compungido, si el hombre viejo y obsoleto quedó como el traste viejo y sin ser más utilizado en la vida por haber sido un ser trabajador y excelente hojalatero. Esteban de la Roca quedó como la gran, inmensa y gigantesca pereza y siendo tan sólo un perezoso de la vida quedó marcando un territorio por donde sólo en el lago quedó toda su vida cuando él pensó en dejar su acervo como hojalatero, pero, no, no hubo nadie quien obtuviera el acervo de Esteban de la Roca.

 

Esteban de la Roca perdió todo su acervo si dejó en laborar como de costumbre como un buen y excelente hojalatero en el taller de Don Domínguez. La pereza venció el ánimo de Esteban de la Roca y Don Domínguez continúa con la batalla en seguir y perseguir a su mejor trabajador por todo el lago de frente a su taller. Don Domínguez desea revelar toda la verdad, pero, algo sale muy mal y es que Esteban de la Roca va por sexta vez paseando por el lago con una aguda depresión y profunda neurastenia de una psicosis aguda. Esteban de la Roca ya decidió una sola cosa e infinita como ser una estrella de luz en el cielo y sin ser jamás un ser que no regresa a la vida. La depresión caló muy hondo en Esteban de la Roca cuando sólo quiso ser como un buen y excelente hojalatero y, sí, que lo logró, pero, siempre existe alguien mejor o peor que tú, siempre es así, si le llegó a la vida a Esteban de la Roca y no pudo combatir a razón y pensamiento lo que le ocurrió devastando su acervo, linaje y estirpe sin dejar a nadie su gran e inmenso acervo para ser el mejor hojalatero como la herencia que desea delegar. Esteban de la Roca limpia su cara con agua del lago, enjuga las lágrimas de sal que llegan a sus labios irrumpiendo en un cruel destino de sal y agrio sabor y sólo quiso ser el gran hojalatero de siempre y de toda una vida laborando en el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca camina y anda anonadado, estupefacto y atónito por el lago que lo acogió en toda su pena porque siempre llegó uno mejor que él siendo el mejor hojalatero del taller de Don Domínguez. Don Domínguez desea hablar y contar toda su verdad, pero, algo intercede, lía, soporta y aguanta cuando en el lago se halla Esteban de la Roca llorando como un niño que pierde su juguete favorito. Don Domínguez lo persigue y casi lo atosiga, pero, sólo es el llanto que lo ahoga en demasiada vil irremediable cuando el acervo de Esteban de la Roca es y fue será su legado, herencia, estirpe y linaje que dejaría para que otros lleguen a ser el mejor hojalatero de la historia de la humanidad, pero, no, no llegó un hombre fuerte, fornido, corpulento y rudo que se ha quedado con todo incluso con el puesto de hojalatero en el taller de Don Domínguez sin el acervo del mejor hojalatero de Esteban de la Roca. Esteban de la Roca ya tomó una cruel, pero, débil decisión cuando no pudo más que el silencio y el dolor sin dejar el acervo, estirpe o linaje como herencia sino siendo el mejor hojalatero del taller de Don Domínguez. Don Domínguez sigue y persigue los pasos de Esteban de la Roca hacia todo el camino, caminando, andando y paseando por el lago hasta que sucumbe una sola historia en haber sido el mejor hojalatero en el taller de Don Domínguez. Don Domínguez sigue a Esteban de la Roca, pero, algo ocurre y transcurre entre el tiempo, la persecusión y la velocidad del viento y del tiempo: un suicidio de un joven en el lago. Don Domínguez queda atónito, anonadado y estupefacto con lo que sus ojos observan desde una perspectiva de asombro, susto y temor horrorizado y todo fue muy cruel. Don Domínguez no se acercó al occiso y al muerto en el lago si todo fue muy veloz y muy rápido. Las personas que se hallan allí en el lago socorren al occiso y muerto y lo extraen del lago como un mojigato y un guiñapo en ser un humano cuando ése ser de luz como la estrella infinita perdió toda su luz y tomó la peor de las decisiones en su peor existencia: un suicidio. Don Domínguez va y va y observa todo mordiendo un puño en contra de sus labios y quedó a una sólida distancia entre el evento, el suicidio del occiso y muerto y no lo pudo ver de cerca. Don Domínguez partió a su destino, sí, hacia su taller de frente al lago en la avenida en las afueras del pueblo y no supo más de la terrible y cruel escena en el lago de ese suicidio de Esteban de la Roca.

 

Don Domínguez llegó a su taller con pesadumbre, pesaroso, con dolor, llanto y muy acongojado por lo que acaba de pasar y transcurrir un evento como ese, por el cual, se detiene hasta el viento y cae la lluvia en los mismos ojos de dolor y llanto. Don Domínguez llegó al taller sintiendo el dolor en su costado como si fuera el suicidio de su porpio hijo. Don Domínguez quedó destruido, compungido y muy abatido y tan herido como el mismo silencio que contrae una sola verdad efímera que Esteban de la Roca se ha suicidado en el lago por una depresión aguda sin dejar el acervo por ser el mejor hojalatero del taller de Don Domínguez. Don Domínguez con ojos llorosos y lágrimas como las que derrama un padre por un hijo, sólo quedó como la sorpresa inesperada cuando el mundo se ha derrumbado ante sus propios ojos. Don Domínguez atribuyó un sólo mal destino a Esteban de la Roca cuando sólo se imaginó lo peor junto a su mejor amigo de trabajo sin apenas sospechar que pudo haber sido otro joven sin ser realmente Esteban de la Roca. Esteban de la Roca no se ha suicidado fue sólo confundido con otro joven por Don Domínguez y el hombre dueño del taller aún no se ha dado de cuenta de que todo fue un grave error o una terrible y cruel equivocación. La vida ha comenzado a bifurcar, extrañar la forma y la manera de amar el oficio, la vida y el amor de gente que te ama en verdad. Esteban de la Roca se da cuenta quién lo amó en verdad como Don Domínguez, su esposa y sus tres hijos. Esteban de la Roca no se ha suicidado si se halla al lado de Don Domínguez llorando junto a él como si fuera un “comics” o una novela cómica donde el muerto está vivo y más al lado de Don Domínguez y para colmo llorando a lágrima viva junto a él. Don Domínguez recuesta su cabeza en el hombro de Esteban de la Roca hasta que éste le habla y le expresa algo. Don Domínguez se da cuenta de que Esteban de la Roca está vivo y más que un pez pescado con anzuelo. Don Domínguez va de rumbo en rumbo en su taller loco de contento con la buena nueva que Esteban de la Roca se halla vivo. Él brinca y salta de la emoción hasta que le da un infarto fulminante al gordito llamado Don Domínguez y muere en el acto. Esteban de la Roca no supo jamás ni nunca lo que sucedió con Don Domínguez del por qué lloraba insistentemente porque luego brincó y saltó de la emoción y murió en el acto. Esteban de la Roca nunca supo de la verdad de que él creyó que Esteban de la Roca se había suicidado en el lago por una depresión aguda y profunda que le otorgó la vida cuando entristeció y llegó el nuevo joven a laborar como hojalatero en el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca fue de ahora en adelante perezoso y no laboró más si ya se retiró de sus funciones como hojalatero en el taller de Don Domínguez. El día es un domingo claro y lleno de un sol candente cuando todos se hallan en la funeraria para velar y brindar el velorio de Don Domínguez por haber muerto en el acto por un infarto fulminante. En el velorio se halla Esteban de la Roca y el nuevo joven que comenzó a laborar hace más de un año para el taller de Don Domínguez no había rencillas, ni celos ni envidias sino un muerto en el ataúd que amaron en vida con mucho amor y dos o tres trabajadores del taller de Don Domínguez. En el velorio de Don Domínguez en un frío momento el nuevo joven se expresa acerca de su padre Don Domínguez y Esteban de la Roca, aún incrédulo, pero, con la verdad de frente a él, quedó más atónito, anonadado y estupefacto que desde hace un año cuando conoce laborando como un fuerte, rudo, fornido y corpulento joven y con vasta experiencia en la materia y más sabía de todo por ser el mejor hojalatero de la vida, de la historia, de la juventud y más hojalatero del mejor taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca quedó más perezoso si su acervo como hojalatero fue real y no quedó sin delegar, si su estirpe y linaje trascendió más y más cuando el acervo, su enseñanza y aprendizaje no quedó en vano sino que trascendió en el nuevo joven hojalatero cuando la enseñanza de Esteban de la Roca fue ese taller de Don Domínguez cuando comenzó a laborar para allá a partir del año y la década de 1990. Esteban de la Roca quedó perezoso y no quiso más laborar si se retiró después de un año cuando llegó el nuevo joven a laborar en el taller de su padre Don Domínguez, si por eso tenía vasta experiencia y vasta vivencia siendo el más joven hojalatero de la historia en el taller de Don Domínguez. Esteban de la Roca quedó perezoso y no laboró más si desde que murió Don Domínguez y se retiró quedó muy perezoso desde que el destino y el camino irrumpió en un sólo desafío si la pereza logró en derribar todo su acometido cuando su acervo quedó y no fue en vano ni infructuoso en el camino otorgando pereza en el camino y en la vida de Esteban de la Roca. Esteban de la Roca era eso lo que más anheló, quería y deseó que su acervo como hojalatero quedara en un joven y quedó en el hijo del dueño del taller de Don Domínguez cuando ni lo había pensado ni mucho menos imaginado. Esteban de la Roca se retiró hacia atrás en una butaca dejando, delegando linaje, estirpe y acervo a ése nuevo joven cuando el acervo quedó y no en vano en un corpulento, fornido y fuerte joven y así es que ha llegado la pereza en un ser tan perezoso como lo es Esteban de la Roca después de retirarse como un buen y excelente hojalatero. La vida de Esteban de la Roca enseñó, dejó lo aprendido y más que eso dejó sustituido el acervo por ser hojalatero a un joven que él creía que era un erudito y así fue un erudito para ser un buen hojalatero. Esteban de la Roca quedó perezoso con la pereza sin laborar más después de retirarse por haber laborado a partir del año y de la década de 1990 cuando comenzó a laborar como un buen y excelente hojalatero.  

 

FIN                                  

  • Autor: EMYZAG (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 4 de agosto de 2026 a las 00:02
  • Categoría: Sin clasificar
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