Despedidas en la penumbra

Antonio Portillo

 

No llega la vejez como un estruendo,
sino como una luz que se retira,
una marea lenta que deshoja
los días que creímos infinitos.

Primeras despedidas sin distancia:
se marchó la agilidad de la pisada,
la piel lisa que ignoraba el invierno
y esa absurda certeza de ser eternos.

Luego el dolor adquiere otros nombres,
rostros que se apagan en la memoria,
amigos que dejan la mesa a medio,
voces de sangre que ya solo habitan
en el eco azul del pensamiento.

Envejecer es ir soltando lastre,
un ejercicio de manos abiertas
donde cada ausencia abre una grieta
y cada adiós nos esculpe por dentro.

Pero no todo es sombra en el vacío.
Al desnudarse el árbol de sus hojas,
se descubre por fin la arquitectura:
el tronco firme, la raíz profunda,
y la savia que sube por la corteza,
hilo de agua y sales en la penumbra.

 

Antonio Portillo Spinola © 

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  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 3 de agosto de 2026 a las 07:10
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 5


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