Cuando enfrentas al monstruo poderoso,
que se instala en lo hondo de tu ser,
sabes bien que el combate es doloroso,
pues no cede,
se aferra con su poder.
Para obligarte a huir de su dominio,
lanza llamas de fuego y de furor,
oleadas de sangre en cruel designio,
que te apartan con ímpetu y terror.
Si la amenaza logra tu retirada,
volverá con más fuerza y con ardor,
preparado en la lucha renovada,
cubierto de armaduras y valor.
No te confundas: siempre será un dragón,
con corteza tan dura como el cuero,
y tendrás que luchar con gran tesón,
alzando tu coraje verdadero.
Tu ayuda fiel serán nobles espadas,
de tamaños diversos y afiladas,
mejor aún si portan la tecnología
que multiplica el filo de su energía.
Mas recuerda que toda fiera vencida,
no se extingue,
se oculta en la memoria; y la batalla,
aunque cruel y temida,
te concede al final su propia gloria.
Pues cada lucha forja tu destino,
y en la herida se enciende la lección:
quien enfrenta dragones en su camino,
se convierte él mismo en su campeón.
Y al final, cuando el fuego se consuma,
cuando el acero repose en su lugar,
comprenderás que la lucha
se resume en la fuerza del alma al perseverar.
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Autor:
Ralph (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de agosto de 2026 a las 22:45
- Comentario del autor sobre el poema: Poema que representa el sentir de la realizada cuando se hace una cirugía de angiofibroma
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Rafael Angle, Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
Excelente
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