Gitana querida... (Poema recitado)

Eudoro Ortiz Gomezcoello



El almanaque no se detiene,

nunca para,

se desvanece la existencia y no cambia nada.

 

La monotonía se consolida como de costumbre…

y al final,

al final me doy cuenta que los buenos ratos no vuelven,

se desvanecen en la memoria,

se guardan en el baúl de los inolvidables,

y vienen a ser reliquias de añoranza…

que lo que hacen es mantenerte vigente…

respirando el aire de la nostalgia.

 

Tu voz…

y el encanto de su resonancia,

tu acento cubano,

tu mensaje meditado,

y la sensatez hecha palabra.

 

Siempre refinada,

escoltada por tu punzante mirada,

con el místico matiz de tus brillantes ojos…

y la deliciosa exquisitez de tus labios rojos.

 

Como olvidarte gitana,

si cada agosto para mí se llena de remembranzas.

 

No ha habido quien te supere,

¿Y quién podría hacerlo?…

si no ha nacido otra como tú,

con tu majestuosa estrella.

 

Los astros, el día de tu llegada…

debieron haberse alineado por mandato divino,

y el cielo seguro se iluminó…

por orden expresa del supremo.

 

Tú, la inconmensurable razón de mi delirio,

la devoción hecha mujer,

la pasión disfrazada de prudencia…

para mantener la coherencia…

de este mundo profano.

 

Tú, la inagotable musa de mis poemas,

la causante de mis más angustiosas penas,

he irónicamente…

quien fue capaz de robarme una sonrisa.

 

Tú, la que desbordo mi frenesí en la intimidad,

la que apaciguó mi melancolía,

y le dio un motivo a mi corazón…

para seguir creyendo en el amor.

 

Gitana querida,

no me pidas que no festeje tu onomástico,

si desde que naciste estas atada a mi destino,

no me pidas que actué con indiferencia…

porque simplemente no podría,

pues, quererte a ti…

es lo único que me queda,

y lo que me mantiene vivo.

 

Porque después de ti…

como una sentencia fatal…

permanezco atado a tu ausencia…

con tal resignación…

que me limito tan solo a contemplarte…

desde la distancia de mi impotencia.

 

Feliz cumpleaños gitana querida,

que Dios te bendiga…

en donde quiera que estés,

y a donde vayas…

que mi amor te acompañe…

en tus horas de tristeza extrema.

 

Te quiero, y siempre te voy a querer…

por todo lo que eres…

y lo que fuiste…

cuando estuviste aquí conmigo.



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