Décimas de la alegría

Juan Roldan

Luz que disipa la pena,

fuego vivo en la mirada,

vienes con la madrugada

rindiendo el alma más buena.

Tu risa rítmica suena

como un arpa de cristal,

borrando todo mi mal

con tu soplo de fortuna,

tan clara como la luna,

en un vuelo celestial.

 

Tú despiertas los colores

del paisaje adormecido,

devolviendo al pecho herido

primavera con sus flores.

Se olvidan ya los dolores

cuando tu danza comienza,

pues no hay sombra que te venza

ni tormenta que te apague,

mientras tu brillo propague

esta dicha tan inmensa.

 

Eres copa que atesora

el vino de la ilusión,

despiertas al corazón

cuando la tristeza llora.

Tu dulce canto mejora

el rincón más escondido,

reviviendo lo perdido

con un soplo de oro puro,

que derriba el muro oscuro

del olvido más temido.

 

Saltas libre por los prados

como un arroyo travieso,

regalando con un beso

vida a los días cansados.

Los campos iluminados

festejan tu caminar,

pues tú enseñas a volar

al ave que estaba presa,

dejando sobre la mesa

ganas puras de brindar.

 

Vuela lejos, melodía,

llena el mundo de tu sol,

sé bandera, sé crisol,

fuente pura de energía.

No te canses, alegría,

de curar la herida abierta,

deja siempre el alma alerta

para recibir tu abrazo,

que siguiendo tu regazo

toda pena queda muerta.

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  • Autor: Juan Roldan (Online Online)
  • Publicado: 2 de agosto de 2026 a las 05:36
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 3
  • Usuarios favoritos de este poema: Mª Pilar Luna Calvo


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