La historia del desengaño...
Llegaste así, de sorpresa,
me viniste a visitar,
y ni bien abri la puerta
vi en tu cara algo especial.
Había una gran tristeza
y cierta necesidad,
de liberar esa pena
que te hacia tanto mal.
Puse el agua a calentar
para tomar unos mates,
y nos fuimos a sentar
pues yo quería escucharte...
Por ende miré tus ojos
que estaban como perdidos,
esperando que tu rostro
los llevara hacia los míos.
Prevalecía el silencio,
mi intención, no preguntar,
sólo darle tiempo al tiempo
y de tal forma aguardar...
Lo que tú querrías decir
si es que en verdad lo desearas,
pero sino, proseguir
como si nada pasara!
De repente presentí
de que me estabas mirando,
levanté la vista y vi...
Vi que tú estabas llorando!
Me arrimé, te di un abrazo,
acaricié tus caballos,
y te dije muy despacio...
Aquí estoy, no tengas miedo.
En ese mismo momento
dejaste libre tu llanto,
y haciendo presente al tiempo
me dijiste balbuceando...
En principio, te perdone
por venir de esa manera,
trayéndome tus dolores
sin nada que yo tuviera...
Que ver con esa cuestión
que era tuya y personal,
pero la pena te ahogó
y en mi supiste pensar...
Cual único confidente
para lograr descargar,
todo aquello que se siente,
que desgasta y hace mal.
Con la carita empapada
me abrazaste fuertemente,
te escuché sin decir nada
hasta que ya mas paciente...
Con el mate entre las manos
comenzaste a contar,
que era por un desengaño
muy profundo y sin igual.
Porque tan sólo hacía un rato
al salir a trabajar,
sin querer se olvido algo
y cuando volvió a su hogar...
Encontró en su tibio lecho
a quien creía su amor,
muy abrazado, a los besos
con alguien en su interior.
No pudiéndolo creer
entre dolor, bronca e ira,
arrojó y dejó caer
de la cama a las cobijas...
Y para mayor sorpresa,
sufrimiento e indignación,
descubrió quién era ella
cuando a su hermana allí vio!
Entonces salió corriendo
totalmente confundida,
con un desgarro por dentro
cual las más letal herida.
Y así sin saber qué hacer,
totalmente desvastada,
llegó a mi puerta recién
de la forma ya contada.
Charlamos por largo rato,
ya más tranquila su alma,
en ese momento exacto
expresó con cierta calma...
Que se estaba dando cuenta
de un montón de situaciones,
entre ambos sin que ella
pudiera entrar en razones.
Charlas largas, mil sonrisas,
y otras tantas cosas más,
que nunca imaginaría
que algo así podría pasar.
Dijo sentirse una tonta,
muy confiada por demás,
y ahora, ver si ambos afrontan
esa triste realidad!
Le propuse se recueste
y que se quede tranquila,
porque todo es muy reciente
y está candente la herida.
Muévete tal cual desees,
esta es tu casa mi amiga,
date un baño si es que quieres,
yo salgo y vuelvo enseguida.
Voy a hacer unos mandados,
prepararé un rico almuerzo,
no te olvides del trabajo,
compro algo y pronto vengo.
A la hora regresé
y ella yacía dormida,
descansando cual bebé
así que fui a la cocina...
Y con el mayor silencio
me dispuse a preparar,
un buen peceto relleno
al horno, todo un manjar.
Un morrón, algunas papas,
cebollas, zucchini, ajos,
y rodajas de batatas
cual el mas rico agasajo.
También hice una ensalada
como para acompañar
y traje una torta helada
que era espectacular.
Extendí todo en la mesa
tratando no olvidar nada,
la vajilla sobre ella,
buen vino y lo que faltaba...
Una música tranquila
angelada y celestial,
mientras seguía dormida
pareciendo algo soñar.
Me acerqué y en voz muy baja
muy despacio la llamé,
me observó, dijo... Qué pasa,
a lo que le contesté...
Ya está pronta la comida
pequeña, levántate,
y al hacerlo, sorprendida
se quedó sin comprender.
La miraba y sonreía,
te sirves o lo hago yo?
Ella aún algo dormida
me dijo si, por favor!
Almorzamos muy tranquilos,
el tema no se tocó,
nos tomamos todo el vino,
la torta helada llegó...
Tan luego limpié la mesa
fuimos con ella al sillón,
previo ponerla en bandeja
y así ver televisión.
Una película linda
y apareció una de amor,
los dos con una sonrisa
nos dijimos... Porque no!
La torta helada, exquisita,
apenitas si quedó,
un coñac al que enseguida,
un buen café se sumo!
La peli estaba genial
tanto que nos transportó,
y nos dejamos llevar
por la tremenda pasión.
Y entre caricias y besos
el gran deseo afloró,
pero no culminó en eso...
Nos hicimos el amor!
Y en el momento preciso...
¿Les cuento lo que pasó?
Que sólo un sueño había sido
y todo allí terminó.
Mi cuerpo allí en el sillón
durmiendo como un marrano,
y en la tele un programón,
" El Zorro " sobre Tornado...
Galopando y galopando
mientras yo todo empapado,
tal vez por estar soñando
desperté muy transpirado!
Y colorín colorado
va a ser mejor ponga fin.
¿Se habían entusiasmado?...
La verdad... Creo que Si!
Jajaja.
Luis A. Prieto
30/07/2026
14:17 hs.
Bs. As.
Arg.
🇦🇷
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Autor:
Lualpri (
Offline) - Publicado: 2 de agosto de 2026 a las 01:30
- Comentario del autor sobre el poema: Amigos poetas... Les cuento en principio, que la foto la obtuve de Google. Por otro lado y me estoy riendo, a veces me pregunto si en verdad no estoy o me estaré volviendo un poco loco, porque a menudo me sucede, que comienzo escribiendo algo puntual y sin saber cómo ni porqué, termina siendo otra cosa totalmente diferente. Un ejemplo es éste extenso poema que cada vez se alargaba más y más, con una historia que nada que ver con lo que originalmente pensé. En fin... salió esto que culminó con un toque de humor, debido a que al final había sido sólo un sueño. Lo que si me dejó pensando en ese peceto relleno y la torta helada! Jajaja Un abrazo, perdonen y sean felices! Luis.
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Karen García Zambrano, alicia perez hernandez, JUSTO ALDÚ, Jaime Correa, Mª Pilar Luna Calvo, Gabriel Aranda
- En colecciones: Cuentos.

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