EL ASALTO

mauro marte

 

Detén el reloj un segundo, amor mío, y mira. 

¿Entiendes la violencia de este milagro? 

Entre ocho mil millones de almas naufragando, 

entre el ruido de motores

y cristales sucios de este autobús

que nos arrastra al azar, 

tus ojos se han clavado en los míos.

 

Es la geometría sagrada del asalto. 

La Teoría del Caos conspiró en silencio

para que tomaras esta ruta y no la otra, 

para que subieras por esa puerta exacta

en el instante preciso en que el universo

decidió que ya era suficiente de buscarte.

 

La física del cielo jura que es imposible

que las nubes repitan esta misma densidad, 

o que este aire, viciado de ciudad,

vuelva a vibrar con esta frecuencia única. 

Por eso no pidas que este amor sea eterno;

eterno es el frío, y nosotros estamos ardiendo.

 

Mírame bien en esta tregua del tiempo, 

con la urgencia de quien sabe que el asfalto

está a punto de reclamar su parte.

Bésame ahora, con el hambre del náufrago

que acaba de encontrar, en medio de la nada, 

la única orilla que el cosmos le tenía guardada.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.