El Idioma de La Noche

Luis Barreda Morán

El idioma de la noche

Hay noches
que no comienzan cuando cae la sombra,
sino cuando un corazón
reconoce el latido de otro
sin necesidad de palabras.

Él llegó
como llegan los viajeros
a un jardín que no les pertenece:
con los pasos lentos,
las manos vacías
y la reverencia de quien comprende
que la belleza jamás se conquista,
solo se merece.

Ella dormía
bajo la respiración tranquila del mundo,
mientras la luna,
celosa de tanta calma,
iba dejando plata
sobre la curva silenciosa de los sueños.

No hubo estruendo.
El amor verdadero
aprende primero el oficio del silencio.

El aire cambió de peso,
las distancias se hicieron pequeñas,
y dos soledades antiguas
comenzaron a recordar
que alguna vez
habían sido una sola.

Ella despertó
sin abandonar del todo el sueño.
No fue un sobresalto,
sino la lenta certeza
de sentirse nombrada
por una presencia conocida,
como si el alma
reconociera un idioma
que la memoria había olvidado.

Entonces los ojos hablaron.

Y aquello que el deseo
había comenzado a escribir en la penumbra,
el amor decidió terminarlo
con una paciencia infinita.

Nadie vencía.
Nadie obedecía.

El tiempo cambió de dueño.

Las horas dejaron de avanzar
para girar alrededor de ellos
como hojas suspendidas
en un viento que no quería partir.

Ella sonrió,
y en esa sonrisa
había una antigua sabiduría:
la de quien conoce
que la fuerza más profunda
no consiste en dominar,
sino en elegir
el instante exacto
en que el universo debe contener la respiración.

Él comprendió entonces
que amar
también era aprender a esperar.

Porque existen manos
que conducen sin imponer,
miradas
que incendian sin consumir,
y silencios
capaces de pronunciar
todo aquello
que los labios nunca alcanzarían a decir.

La madrugada observó en silencio.

Las estrellas,
como viejas testigos,
cerraron lentamente los ojos.

Y comprendieron
que algunos finales
no llegan con despedidas.

Llegan disfrazados de comienzos,
cuando dos almas descubren
que el verdadero destino
no era encontrarse,

sino aprender,
después de toda una vida,
a respirar
con el mismo horizonte.

-Luis Barreda/LAB 
Bellflower, California, EUA 
Noviembre, 2016.

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Comentarios1

  • JordiCris

    Fantástico y poderoso modo de describir el amor desde el inicio "El amor verdadero aprende primero el oficio del silencio" para avanzar con "el amor decidió terminarlo / con una paciencia infinita. / Nadie vencía. / Nadie obedecía. y "con que la fuerza más profunda no consiste en dominar, sino en elegir" la enseñanza de "Él comprendió entonces que amar también era aprender a esperar" y que el amor siendo efímero o no, siempre vuelve cuando cambia de dueños porque que algunos finales /no llegan con despedidas. / Llegan disfrazados de comienzos. Enhorabuena



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