Recuerda que morirías,
aunque el sol brille alto
y la risa llene la casa,
aunque la rutina te envuelva
como un suave manto de olvido.
Haz que ese día valga la pena,
con cada paso, con cada palabra,
con cada latido que ofreces
al mundo que te mira
y al alma que te espera.
Deja huella, aunque sea leve
como el roce de un suspiro,
escribe tu nombre en la historia
de quien necesitó una mano,
un consuelo, una esperanza.
Da alivio al dolor del otro,
sé bálsamo en la herida que no ves,
sé abrigo en el invierno ajeno,
sé luz en la noche de alguien
que aún no conoce el amanecer.
Da la vida, aun cuando las heridas sangren,
aun cuando el cansancio te pese
y la duda te ronde;
porque lo eterno se esconde
en los gestos pequeños,
en el amor que se entrega
sin esperar recompenza.
Recuerda que morirías,
y en ese recuerdo
vive de verdad:
haz de cada jornada
una ofrenda,
una llama encendida
Que el ultimo suspiro valga la pena.
Que valga la pena morir,
Pues ha valido la pena vivir.
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Autor:
Crizs Matt (
Offline) - Publicado: 31 de julio de 2026 a las 12:52
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Tito Rod

Offline)
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