Clavando las uñas en la oscuridad de la noche, deseando que el tiempo cese su caminar, disfrutando así el detenimiento del mundo mecánico, naciendo un respiro de la angustia del día.
Confieso que me aterra dormir, no por lo que pueda soñar, sino porque el tiempo se deforma y la eternidad se convierte en instante; momento en que el cansancio del cuerpo me arrebate la noción, llegando la hora de abrir los luceros para recibir el día, obligándome a levantarme a vivir una vida que detesto, deseando que el dolor del día termine llegado la noche, con su armónica paz y soledad.
La noche me permite sentir algo que para mí tiene sentido, una soledad lógica que, por otro lado, el día no me ofrece, pues me obliga a estar rodeado de personas y sentir soledad al mismo tiempo.
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Autor:
Sebastian Treviño (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 31 de julio de 2026 a las 04:13
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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