NUESTRO AMOR JAMÁS SE ACABA
Quiero enamorarte cada día, como si el tiempo apenas comenzara, como si cada amanecer trajera una nueva razón para buscar tu mirada y perderme en la dulzura de tu alma.
Quiero enamorarte con palabras sinceras, con abrazos que hablen cuando el silencio llegue, con detalles que nazcan del corazón y con la promesa de caminar a tu lado en cada estación de la vida.
Porque tú eres la melodía que da sentido a mis días, la luz que ilumina mis noches y la esperanza que florece cuando todo parece distante.
Tu amor es ese refugio perfecto donde descansan mis sueños, el lugar donde mi corazón encuentra paz y donde mis sentimientos crecen como jardines llenos de primavera.
Quiero enamorarte cuando el sol brille y también cuando las tormentas aparezcan, cuando la alegría visite nuestra puerta y cuando las pruebas intenten desafiar nuestro camino.
Porque amarte no es un instante, es una decisión eterna que renuevo con cada latido.
Tus ojos guardan universos enteros, y en ellos descubro cada día nuevas razones para sonreír.
Tu voz tiene la magia de la calma, y tu presencia transforma los momentos simples en recuerdos inolvidables.
A tu lado aprendí que el amor verdadero no se mide por el tiempo, sino por la profundidad de los sentimientos, por la fuerza de las promesas cumplidas y por la belleza de permanecer unidos cuando el mundo cambia a nuestro alrededor.
Por eso quiero enamorarte cada día, como la primera vez que mi alma reconoció la tuya, como el primer instante en que comprendí que mi corazón había encontrado su hogar.
Y cuando los años pasen, cuando nuestras manos cuenten historias escritas por el tiempo, seguiré mirándote con la misma ternura, con la misma admiración y con el mismo amor que hoy me inspira.
Porque nuestro amor no conoce finales, no entiende de despedidas ni de caminos separados.
Nuestro amor fue sembrado con fe, regado con paciencia y fortalecido por la bendición de Dios.
Como dice Su Palabra:
“Porque el verdadero amor jamás se acaba.”
— 1 Corintios 13:8
Y mientras exista un amanecer, mientras el cielo siga pintándose de estrellas, mientras mi corazón continúe latiendo, seguiré enamorándote cada día, cuidándote con toda mi alma, amándote con toda mi vida y agradeciendo a Dios por el regalo maravilloso de tenerte.
Porque tú eres mi presente más hermoso, mi alegría más sincera, mi sueño hecho realidad y la historia de amor que deseo escribir hasta el último suspiro.
Y si volviera a nacer mil veces, mil veces te elegiría a ti, porque entre todas las bendiciones que he recibido, ninguna se compara con la dicha inmensa de amarte.
Nuestro amor nunca dejará de ser, porque fue escrito con la tinta eterna del corazón, porque fue bendecido por Dios, y porque el verdadero amor, el amor que nace del alma,
jamás se acaba.
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Autor:
Quinteros Fabian (
Offline) - Publicado: 30 de julio de 2026 a las 11:53
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz, Maby De los Peña

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