Un día entenderás que no naciste para encajar, sino para respirar con el pecho abierto, aunque a veces el aire queme.
Te pasarás la vida intentando ser suficiente para otros, hasta descubrir que el vacío no se llena con aplausos.
Habrá noches en las que dudarás de tu nombre, de tus pasos, de la voz que llevas dentro.
Y, aun así, seguirás. Porque algo en ti siempre conocerá el camino de regreso.
No será un milagro. Será una decisión pequeña, casi invisible: dejar de esconder lo que eres, dejar de pedir perdón por ocupar un lugar en el mundo.
Poder ser, no es llegar convertido en alguien más. Es mirarte sin apartar los ojos, abrazar tus luces y también las sombras que te enseñaron a resistir.
Cuando eso ocurra, no sentirás que has vencido a la vida. Sentirás, apenas, que por fin has dejado de huir de ti. Y esa será, quizá, la forma más sencilla y más valiente de existir.
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Rafael Blanco López
Derechos reservados
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Autor:
Luis Rafael (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de julio de 2026 a las 10:37
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio_cuello

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