Tu nombre se derrama en el asfalto,
me guiña una caricia, me susurra,
me hace latir a paso acelerado,
me desvela, me salva, se hace vida.
Tu nombre es la canción que hoy me falta,
se cuelga de mis hombros y me abraza,
es el silencio con sabor a otoño,
es la palabra nunca dicha y encontrada.
Tu nombre se desarma entre mis labios
florece en cada esquina de mi alma,
se hace luz cuando la noche es infinita
y es el calor cuando el frio se delata.
Tu nombre no me deja, me estremece,
yo apenas puedo decirlo para adentro,
me deja su perfume de septiembre,
y me inaugura un sol en la mirada
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Autor:
Carlos Gómez (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de julio de 2026 a las 09:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 36
- Usuarios favoritos de este poema: Mª Pilar Luna Calvo, Maby De los Peña, Sheilo Sanz, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Nelly Cevallos - Liora, LuJITar, [email protected]

Offline)
Comentarios1
Querido Carlos.
Me gustó mucho cómo conviertes un simple nombre en una presencia que acompaña cada instante del poema. A medida que avanza la lectura, deja de ser una palabra para adquirir cuerpo, perfume, calor y luz, hasta hacerse inseparable de quien la pronuncia.
Encontré una gran delicadeza en esa forma de mostrar que, a veces, un nombre basta para contener una ausencia, un recuerdo o toda una manera de amar.
Ha sido un placer leerte.
Un fuerte abrazo.
— LIORA
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