Eres mi ponzoña de almíbar,
la sombra que se esconde en el rincón de uno de los cuartos de mi palacio mental,
eres el frío en mis huesos,
eres el ruiseñor que dejo de cantar.
Alma tan viva que fuiste,
pues ni las boreas de tu ausencia,
borraron tu sombra,
ni mi huracán pudo apagar tu llama.
Soy prisionera de tu sombra,
tu recuerdo,
tu ocaso fue un alfaje a mi corazón,
tu inicial arde en mi piel.
Cómo borrarte?
espina de una rosa,
dime, cómo te olvido?
sombra que vive en mi palacio mental,
dime cómo caliento las paredes ante el frío de tu ausencia?
como?
No existe remedio,
soy una vasija sin fondo porque me derrame hace mucho,
Tu tinta dejó de escribir y ahora corre por mis venas,
mis letras intentan llenar el vacío de tu ausencia.
Pero no son suficientes,
son una trampa vestidas de gracia,
alfileres de seda son,
pues no curan nuestro mal…
Priscila Acevedo
07/29/2026
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Autor:
Priscila Acevedo (
Offline) - Publicado: 30 de julio de 2026 a las 01:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Lincol, Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
Un poema habla de un amor que dejó una huella profunda y que, aunque ya no está, sigue viviendo en el recuerdo. Me gustaron mucho las imágenes de la sombra, la espina y el frío para expresar la tristeza y la dificultad de olvidar.
Saludos cordiales.
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