Te conocí un día cualquiera...

corazon de poeta1

Te conocí un día cualquiera.
Lo extraordinario comenzó cuando, sin darme cuenta, empecé a recordarte a cada instante.

Sin buscarte, de la manera más inesperada, llegaste.
Sin planearlo, te adueñaste de mi corazón.
Y ahora, basta con pronunciar tu nombre para que el tiempo se detenga, el corazón se acelere y el alma sonría.
Porque nombrarte ya es un privilegio, y pensarte... un honor.

Quizá nunca fui aquello que imaginabas encontrar.
Y, sin embargo, tú llenas mi vida.

Con apenas unos minutos y unas cuantas líneas conviertes un día cualquiera en un recuerdo hermoso. Haces más ligero mi camino, me arrancas sonrisas cuando menos las espero y logras que la distancia parezca un poco menos inmensa.

Eres esa historia que aún no ha sido escrita, pero que sueño con escribir a tu lado.

Quisiera que cada amanecer fuera un nuevo capítulo; que cada conversación agregara una página más; que tú fueras la protagonista, la heroína y el amor de toda mi vida.

Una historia donde el pasado no tenga cadenas ni el futuro tenga miedo. Donde el único tiempo que importe sea este instante, mientras construimos, paso a paso, el mañana que todavía no existe.

Quiero hacer el amor de una manera distinta.

Quiero aprender primero a sentir antes que tocar; a admirarte antes que poseerte; a disfrutar tu esencia antes que imaginar nuestros sueños; a extrañarte antes de que la costumbre nos alcance; a enamorarnos cada día antes de pronunciarnos un adiós.

Porque cada día que pasa sin conocernos de verdad parece alejarnos un poco más. Cada silencio se convierte en una despedida que nunca quise decir.

Y, aun así, mi corazón se niega a rendirse.
Mi alma todavía se queda esperando.

No quiero vivir de falsos simulacros.

No quiero imaginar cómo habría sido nuestra historia si hubiéramos tenido el valor de intentarlo. Mucho menos deseo recordarte como "lo mejor que pudo haberme pasado".

Quiero que seas lo mejor que me está pasando.

Quiero que cada instante juntos nos enseñe a amar como nunca antes hemos amado. Que nuestras diferencias terminen siempre en un abrazo sincero y en un beso que nos recuerde por qué elegimos permanecer.

Quiero mirarte mientras la luna guarda nuestros silencios, respirar el mismo cielo y descubrir que el amor también sabe esperar.

Y si por los azares del destino alguna vez nuestras manos no pueden encontrarse durante unas horas, que sea la nostalgia quien nos abrace hasta el momento en que nuestras miradas vuelvan a encontrarse.

Porque hay personas que llegan para cambiar un momento...

Y otras que llegan para convertirse, sin pedir permiso, en el lugar donde el corazón siempre quiere regresar.

Pero también sé que la vida no siempre escribe las historias que soñamos.

Quizá todo esto no sea más que un puñado de pensamientos que el viento llevará consigo.
Quizá solo sean sueños imposibles nacidos del deseo de un corazón que se atrevió a imaginarte demasiado cerca.

O quizá...

Quizá este poema sea un adiós discreto, escondido entre palabras que prefieren hablar de esperanza antes que aceptar la despedida.

Porque hay despedidas que nunca se pronuncian.

Se disfrazan de silencios.

De mensajes que ya no llegan.

De conversaciones que se quedan esperando una respuesta.

De noches en las que la luna escucha todo aquello que el orgullo no se atreve a decir.

Comentarios +

Comentarios1

  • Gabriel Aranda

    Sincera confesión que es apaudible.
    Que tengas suerte.En la aceptación encontrarás la PAZ.
    Un abrazo.



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