Hola...
Voy a empezar diciendo que no quería escribir sobre esto. Te lo dije mil veces, pero cada respuesta tuya terminaba siendo una pregunta sobre lo mismo.
Así que acá vamos.
Espero que estés lista.
No, ya no estoy con él.
Hace exactamente 58 días... o más quizás, no sé.
Duele.
Enfría.
Enoja.
Y estoy enojada por lo que no fue.
No lo extraño. Bueno... a veces sí. Qué sé yo. No sé.
Era una buena compañía.
Por primera vez había conectado con alguien, ¿entendés?
Ese tipo de conexión que no se tiene con cualquiera. Hablar hasta horas de la madrugada. Coincidir en gustos sobre bebidas, colores, juegos de mesa, canciones. Compartir autores favoritos. Entender referencias que nadie más entiende.
¿Entendés lo difícil que es encontrar algo así?
No teníamos los mismos proyectos de vida.
Sonido de bocina.
¡Alerta! Primera bandera roja.
Pero no creí que fuera importante.
¿Qué importaba que no quisiera casarse o tener hijos?
Eso no parecía tan relevante cuando coincidíamos en el 80% de las demás cosas. La comida, el helado, los hobbies, las heridas.
Sí, las heridas también.
Compartíamos caminos de dolor parecidos. Nos entendíamos incluso en nuestros pozos más profundos.
Decime vos quién encuentra tanto en común con alguien.
Literal eramos las dos caras de una misma moneda...
¿Sabés qué era lo que más me gustaba de él?
La intensidad.
Esa necesidad de no poder sacarme las manos de encima, pero no en el sentido sexual. Para nada.
La admiración.
La forma en que escuchaba mis cosas raras. Cómo nunca parecía cansarse de oírme hablar. Y yo hablo mucho, querida, lo sabés.
La forma en que me miraba como si fuera lo más increíble que existía.
Pero ya sabés lo que digo siempre:
"La intensidad, así como fácil se prende, fácil se apaga."
Y cuando se apagó, no quedó más nada.
O quizás sí.
Quedaron las sombras.
Las cosas en las que no estábamos de acuerdo empezaron a molestarle.
Las cosas que yo no resolvía como él las resolvía, también.
Mis rarezas dejaron de ser admirables.
Que hablara tanto ya no era encantador; le quitaba paz mental.
Y mis locuras, esas mismas que antes parecían fascinarlo, empezaron a incomodarlo.
El no saber cómo manejar ciertas cosas le despertó inseguridades. Y terminaron apareciendo partes de él que estaba intentando enterrar.
Los gritos.
Las discusiones.
Las conversaciones repetidas una y otra vez porque nada se solucionaba.
Se volvió una rutina.
Una secuencia que anunciaba un final.
Y el final llegó.
No voy a mentirte.
Me dejó cosas hermosas.
Me devolvió la esperanza de que podía amar a alguien y de que alguien también podía amarme.
Me devolvió la posibilidad de abrirme.
Las ganas de construir algo estable.
Me devolvió esperanza.
Aunque quizás esa esperanza siempre estuvo en mí y él solamente vino a despertarla.
Ahora estoy medio muerta por dentro, intentando no pisar donde todavía está roto, por miedo a abrir un agujero tan grande que después no pueda arreglar.
No te preocupes igual, no estoy triste, no lo extraño, no quiero estar con él.
Estoy enojada...
Estoy enojada por haber pasado por alto cosas que anunciaban exactamente todo lo que terminó pasando.
Estoy enojada por los límites que decidí cruzar.
Estoy enojada conmigo por haber amado a alguien que una y otra vez me mostró que no se iba a quedar.
No sé si algún día voy a volver a sentir algo así.
No sé si algún día voy a volver a abrirme de esa manera.
Y, honestamente, a veces creo que el amor no es para mí.
Pero no porque no exista.
Sino porque yo todavía no estoy lista.
Amo de una forma tan intensa que termino consumiéndome.
Y muchas veces también termino consumiendo al otro.
Y ya no quiero eso.
No quiero ser consumida.
Tampoco quiero consumir a nadie.
Quiero poder mantener mi llama encendida y que la otra persona mantenga la suya.
Que caminemos juntos mientras ambas arden, que nos acompañemos, que nos elijamos.
Y que, cuando alguna vez se apaguen, no sea por la fuerza del otro.
Que se apaguen solas.
Porque así tenía que ser el final...
-
Autor:
M.L (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de julio de 2026 a las 20:26
- Categoría: Carta
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: WandaAngel, ElidethAbreu

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.