Detrás de un edén animado se alzan basílicas,
y cada techo carnal aprende a fingir su desilusión.
Se cree en la explicación que brindan las antenas,
mientras una larva entre lágrimas pesa más que el cimiento.
Nada aparta al yeso cantarín de su vocación de ruina.
En piedra dolosa se esculpió la adolescencia de otros,
y el polvo, ordenado en lozanías agotadas,
erigió altares para naves de llantos aprensivos.
En cárceles insomnes de agua, las púas de la pupila
confunden sus esternones con matrices inexpresivas.
Todo reflejo ondula al recordar su risa disecada.
Solo el rojo pusilánime sostiene la afabilidad del sueño,
devuelve los jardines errantes convertidos en lengua,
mientras un pez de eternidad líquido dicta el nombre
de la basílica.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
-
Autor:
Ivette Mendoza Fajardo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de julio de 2026 a las 22:46
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.