Un pecho de cristal
donde las miradas se encuadran,
no buscando, no descifrando símbolos.
La lápida que siempre nos ha robado el tiempo,
la ceniza que ha vivido en este alma,
y que ahora recorre los espejos en descomposición
-Y tal vez sea yo, escribiendo hacia atrás,
o quizá entre las nubes donde el cielo no existe.-,
y no es ni fantasma ni reflejo.
Este paisaje acústico, suena más que cualquier línea torcida,
más que Alá cuando nadie tiene fe.
Los malditos existen, se crean por sí solos.
No acarrean peligro, pero sí que se angustian.
Se hacen pasar por duros, por listos, por agudos.
Y si tu eres uno más, solo hay una salida para ti:
"Huye ya de tu mente, te ha llegado el turno de controlarlo todo.
No me vuelvas a comparar con nadie ni con nada,
tú has perdido la cordura, y ni con ésas eres alguien,
verás como te deje a solas con tus dudas."
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Autor:
Alma Segura (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de julio de 2026 a las 10:35
- Comentario del autor sobre el poema: Cada uno sabe de qué va la cosa. Gracias por leer.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Antonio Pais

Offline)
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