Guardaron las cuentas en un cajón,
las cifras reales, la luz, el pan,
y abrieron el circo del gran sermón
donde los verbos ya no dan.
Cambiaron la angustia por una frase,
el agua limpia por un lema brutal;
aquí no hay gestión que la culpa atrase,
solo el gran bien contra el puro mal.
Se visten de luz en el escenario,
prometen el cielo en cada sermón,
mientras se reparten el rosario
y el trozo más gordo del gran botín.
«La patria soy yo, el peligro es la acera,
el malo es el otro, la culpa es del viento.»
Y el hambre se viste de primavera
para que no duela el vencimiento.
Jamás aprendieron de quien madruga,
de quien da la mano sin pedir factura;
perdieron la vergüenza en la coyuntura
y la dignidad se les hizo arruga.
Sonreír al voto, besar la frente,
asegurar la mesa por cuatro años más,
compartir la sopa con el pariente
y dejar al pueblo siempre detrás.
Un tirano enano de moqueta y vino,
un anacronismo que huele a cerrado,
jugando al destino con el vecino,
viviendo del cuento... tan holgado.
Cautivo en su red maniquea,
fabrica una tras otra, verdades falaces
tras las comparecencias fugaces,
tapando la total ignorancia que le rodea.
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de julio de 2026 a las 10:33
- Categoría: Sociopolítico
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Antonio Pais

Offline)
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