DE MI ABUELO HEREDÉ EL COLOR DE SUS OJOS, DE MI ABUELA LO QUE VEN

Julieta Iallorenzi



De mi abuelo heredé
Valores etéreos,

La dignidad laboral,
La entereza del ser,

La amorosa simpleza
De los buenos gestos

Que pueden hasta
Al cemento conmover.

***
En lo gen-ético;
El color plasmado

De sus centellantes
Ojos avellanos,

Que en conjunto
Con los míos

Se cruzaban armoniosos,
Cual planetas alineados.

***
En lo característico;
La fortaleza de mil atalayas,

Que vieron ante si una y otra vez
El mundo caer

Y siempre se mantuvieron
Firmes y erguidas

Para levantar a aquellos
Que no pudieron

Mantenerse en pie.
Fue emblema de todo

Lo puro y risueño que admiro,
El padre que nunca tendré.
***
En mi eterno agradecimiento
Prometí q
ue lo cuidaría
Hasta que la muerte de mi lado

Me lo arrebate y cumplí
Aunque fuera

Tan cruel el embate.
Se aferró a la vida

Guardando mis cartas
Bajo su almohada

Envueltas en una
Carpeta plateada.

Fui su ángel de la guarda
Sin embargo

Algo más siniestro
Por codicia

Aguardaba su llegada
Para asegurarle su partida.
***
Yo no preciso ni necesité
Testimonios del tacto

Tengo sus audios
Para inmortalizarlo

Poseo sus recuerdos
Para revivirlo,

Su mera presencia
Era mi morada

Su simple existencia
Era mi milagro más preciado.

***
La malicia nunca comprenderé
De quienes cuestionaron tu cordura,
Cualquiera que estuviese encerrado
Con los relojes parados podría
Confundirse los horarios.
No es motivo suficiente
Para el desamor de tratar de internarte
En geriátricos que son depósitos de gente.
En tu grandeza humana tan infravalorada
Todo lo imperdonable perdonabas.
***
Me enseñaste que familia es
La sumatoria de todas las partes
Que por mas rotos que estuviéramos
Juntos formábamos uno,
Aunque unos te hayan roto para armarse.
Si no hubieran desoído tus saberes y consejos
Hoy tantos no requerirían
De la envidia para lidiar con sus complejos
De la rivalidad, agresión y enemistad
Para entender tus moralejas.
***
Mi pulcra consciencia se queda tranquila,
A los muertos se los debe proteger y amar en vida,
Para impedir que mueran, y así no llorarlos
En los ritos del sepulcro después.
Solo los cuerpos se entierran,
No así la memoria, los testimonios y deseos.
La verdad sobre nuestra historia
Es la única vida eterna que existe,
Y mientras vivas en mis recuerdos 
No morirás jamas de los jamases.
***
Al igual que mi abuela admirable
Mujer andina de fe, superadora,
Una ''in-servible'', independiente
Porque nació empoderada siendo libre
Y no creció para ser una sirviente.
***
Ofrendado su inmarcesible legado;
Las artes de patrones tornasolados y tejidos,
En sus sucesoras hicieron nidos.
***
Decía uno de sus lemas más icónicos:
''Desconfía y acertarás'' tachando un retrato
Y pasado el rato y las décadas
Cuanta razón tuvo,
Un ser que no provenga del mal
Que ella hubiera despreciado
Nunca hubo.
***
Era su infinita sabiduría femenina,
Lo que sus oclayos que nunca fallan
Apuntando en el blanco de las certezas
Mas allá de ilusorios velos, son capaces de ver.
***
Como lentes cromáticos que observan esencias
Traspasando las insidiosas apariencias
Y engañosos disfraces de benevolencia
Sus ojos, como rayos X de las consciencias
Todas las almas detectan;
Las benignas las encandilan
Y las malignas las desechan.

***
De mi abuelo heredé el color de sus ojos
Y de mi abuela, lo que ven.


Julieta Iallorenzi

06/01/2022

Comentarios +

Comentarios1

  • Gabriel Aranda

    Hermoso y sentido homenaje a tus queridísimos abuelo y abuela..Emociona leer el poema muy sinceramente.les has hecho el mejor REGALO.Enhorabuena.



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