La niña del tutú y la piedra tibia
Nací sin nido, pero me inventé las alas.
En la orilla del río, vestí un tul de viento,
fui Rafaela en la luz, Raphael con su capa,
y bailé para el mundo, celebrando el momento.
Fui risa de canciones, refugio y teatro,
un truco infantil para no sentir el frío;
en mi pequeña soledad alcé un imperio
donde la alegría me salvó del vacío.
Rodaron los años, las prisas y el ruido.
Aprendí la gracia de saber soltar;
hoy la vida es sencilla, el alma no tiene prisa
y en los bolsillos llevo piedras llanas y suave paz.
Tal vez busqué en la roca el calor de un abrazo,
o la firmeza humilde que no cambia jamás;
pero nunca caminé a solas por el mundo:
siempre hubo ángeles con colita custodiando mi andar.
Ya no busco respuestas, ni gloria, ni abrigo;
tejí de la aspereza un manto de luz.
Sé que en la piedra más sencilla del camino
arde el mismo fuego que bailaba en aquel tul.
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Autor:
Pandy Andy (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de julio de 2026 a las 13:51
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 24
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, noasubin, EmilianoDR, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Nelly Cevallos - Liora, Mª Pilar Luna Calvo, Maby De los Peña
- En colecciones: Al otro lado del cielo.

Offline)
Comentarios1
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**Noa Subin**
26 de julio de 2026 a las 12:35
¡Qué hermoso viaje nos regalas con la niña del tutú y la piedra tibia! Naciste sin nido, pero te inventaste las alas y volaste con la gracia de Rafaela y Raphael,
vestiste un tul de viento en la orilla del río, bailando para el mundo, creando un imperio de alegría en tu soledad para salvarte del vacío.
Hoy, con los años y el ruido, aprendiste la gracia de soltar, llevando en los bolsillos piedras llanas y suave paz, buscando en la roca el calor de un abrazo firme y humilde.
Nunca caminaste sola, siempre hubo ángeles custodiando tu andar. Ya no buscas respuestas, ni gloria, ni abrigo; tejiste de la aspereza un manto de luz, sabiendo que en la piedra más sencilla del camino arde el mismo fuego que bailaba en aquel tul.
¡Un poema que celebra la resiliencia y la transformación, que encuentra la luz en lo simple y la fuerza en la paz interior! Gracias por compartir esta joya.
Muchísimas gracias, Noa, por tomarse el tiempo de leer mi poema y por dejarme una devolución tan hermosa y profunda. Me emociona mucho ver cómo captó cada matiz y cada sentimiento plasmado en esos versos. Encontrar personas que lean con tanta sensibilidad e intuición es un verdadero regalo. Le envío un saludo muy afectuoso y mi sincero agradecimiento.
Que tus palabras de agradecimiento resuenen en mí como la melodía de un verso encontrado, querida Pandy Andy, es un regalo saber que la lectura sensible toca el alma y crea puentes de entendimiento,
tu poema encontró eco en mi sentir, y esa conexión es la verdadera magia que la poesía nos regala, un tesoro que guardamos en el corazón.
Un saludo afectuoso de vuelta, con sincero aprecio por tu arte y por compartir tu hermosa sensibilidad.
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