La niña del tutú y la piedra tibia
Nací sin nido, pero me inventé las alas.
En la orilla del río, vestí un tul de viento,
fui Rafaela en la luz, Raphael con su capa,
y bailé para el mundo, celebrando el momento.
Fui risa de canciones, refugio y teatro,
un truco infantil para no sentir el frío;
en mi pequeña soledad alcé un imperio
donde la alegría me salvó del vacío.
Rodaron los años, las prisas y el ruido.
Aprendí la gracia de saber soltar;
hoy la vida es sencilla, el alma no tiene prisa
y en los bolsillos llevo piedras llanas y suave paz.
Tal vez busqué en la roca el calor de un abrazo,
o la firmeza humilde que no cambia jamás;
pero nunca caminé a solas por el mundo:
siempre hubo ángeles con colita custodiando mi andar.
Ya no busco respuestas, ni gloria, ni abrigo;
tejí de la aspereza un manto de luz.
Sé que en la piedra más sencilla del camino
arde el mismo fuego que bailaba en aquel tul.
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Autor:
Pandy Andy (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de julio de 2026 a las 13:51
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- En colecciones: Al otro lado del cielo.

Offline)
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