Como último truco

Yael Samuel Cardona gil

Siguiendo los mandatos de esta pequeña cabecita

he permitido un día de olvido,

el siguiente de recuerdos

y así, de forma sucesiva.

 

Me he permitido realizar un tiraje de recuerdos,

estirar lo que más pueda ciertas memorias.

El olvido es largo

y suele cortar tiritas cuando le da la gana.

 

Soy de los pocos que viran hacia el lugar anecdótico.

Recuerdo...

Y con diminuta emoción restante me someto a la hermosa tarea de la reconstrucción.

Vaga.

Muy vaga.

 

No me culpen;

soy la emocionalidad, de la emocionalidad, de la emocionalidad, de la emocionalidad

de los amorosos.

Y eso que abuso del término.

Nadie sabe

"amar".

 

Considero que nos ha sucedido a todos

de una forma u otra.

Hemos tocado el cielo; el algodón puro.

Sentimos los ojos palpitar.

 

¡Al carajo!

 

La chica de nueve se ilusiona igual que una de cuarenta y es más inocente la señora.

 

El problema surge...

del miedo.

 

No teman.

Amén.

Destrúyanse,

rueguen,

lárguense... si es necesario.

 

Aunque no sepan lo que significa

ni por qué se hace.

 

Eso es para ustedes.

 

Mi caso es complejo.

 

Como último truco, declamo esto

a un olvido,

a una persona ajena,

a una memoria que ya se cortó.

 

Me he cuestionado si el destino existe.

¿Sabes?

He recordado, olvidado, recobrado y marchitado.

 

Pero tú

eres el triste recordatorio de la

romantización: de la idea.

Y es extraño, porque desde que te conocí renuncié a ella y la cambié por la realidad...

 

¿Quién sos?

¿Acaso sabes amar?

 

Corté una pequeña tira y, con la ilusión de un niño de nueve y la sangre de un viejo de cuarenta, 

la pegué a una memoria

y te quise un rato más.

 

Ya renuncié a la idea.

 

Pero cuánto hice en mí por ti.

Te quiero, te extraño vagamente.

Te olvido, te recuerdo.

 

—Aunque para ti signifique poco, a comparación de este cataclismo.

 

Como último truco, te digo:

 

Ama, llora y pega una tira.

 

De vez en cuando todos necesitamos

reconstrucción.

 

Y aunque nadie sepa amar,

hay tres caminos:

 

Querer.

Olvidar.

Recordar.

 

Nos hace falta estirar algunas cintas

y dejar,

como último truco,

que los ojos y el corazón

palpiten nuevamente.

 

(Se cortó la tira)

  • Autor: Yael S. (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 26 de julio de 2026 a las 13:21
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 3


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