Resbala entre las nubes un fragor,
como una lagartija atravesando sendas,
cúmulos sin camino, errantes, en espejos de cielo,
de confín en confín nacen relámpagos,
en un convoy de lluvias,
ven la luz a sus anchas,
e intentan escapar de las tinieblas,
del enjambre,
y lo hacen sin orden, y en cadena
-Eso siempre sucede con las esclavitudes.-,
mientras la lengua abstracta de la atmósfera
se apodera de estruendos, de tormenta o tormento.
Cuando cae el cielo sobre el hombre
es fácil que los claros aparezcan
en forma de neblina, tempestad contenida,
rayos que no han entrado en nuestros cálculos,
la caja de los truenos no es sino psicológica.
"Ahora sí veo las alturas, o se dejan mirar,
como si la palabra viniera desde arriba.
Sé que alguien controla mis acciones,
más sabio que la luz y los consejos."
"Será que el tópico funciona,
imposible encontrarle una metáfora,
cuando Dios aparece, bíblico, enrevesado,
no se asemejará a lo que nadie cree que es,
igual que la profundidad de la hecatombe,
y se esconde en un cuerpo que no quiere existir...
Lógicamente...
Por esto es que les digo...
No va a salvar al mundo."
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Autor:
Alma Segura (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de julio de 2026 a las 12:53
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
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