El cielo de los poetas

Antonio_cuello

Cae la lluvia sobre la tarde dormida,

despiertan los recuerdos de floridos días,

se tejen instantes de soledad y melancolía

Añoranzas de vivencias que han quedado atrás,

enredadas en la brumas de pensamientos lejanos,

columpiados en los sueños felices de la infancia

 

La casa blanca, enclavada en una hermosa colina,

se quedó como una reliquia, deshabitada y muda,

sostenida, quizá, por el amor que habitó allí,

por tantos años.

El paso del tiempo, algún día, hará su cometido,

socavando los cimientos queridos del ayer

¿A dónde iré?

ya no hay techo para albergar esta tristeza,

que derriba toda resistencia a lo banal...

Quizá, con el tiempo, iremos a nuestro verdadero hogar

 

Se va la lluvia... se va mas allá, a empañar otros cristales,

aparecen, tímidos y lejanos, algunos luceros en la noche gris

Se van los sueños... ya no se escucha la voz suave de mi madre,

arrullando los momentos, atizando con su encanto el fuego del hogar

¿Y Padre? ¿Dónde está mi padre?

¿Por qué no ha venido a buscarme para irnos a pescar?

Sé que algún día tendré que irme hacia ese lugar...

solo espero, padre mío,

que tú estés allá, en un banco sentado... esperándome

Entonces, si saldremos a pescar,

a pescar almas para Dios

 

Es incierta la dicha... son más duraderos los momentos de tristeza,

la vida es así... incierta, imprevisible como el cielo de los poetas,

unas veces está de un azul intenso. otras veces se viste de gris.

 

 



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