Afuera el mundo corre y se inventa; aquí mi corazón te late, mis versos te buscan, mis ganas se estiran para alcanzarte. Aquí mi sangre se agita como un mar furioso, mis manos tiemblan y mi corazón trabaja a marchas forzadas.
Habitas mi mundo, cada átomo, cada esquina; vives en el tictac de mi reloj de pared, en el café de las ocho de la mañana y en la ruda hora de los domingos, en que el mundo se detiene sobre los deshabitados.
Yo te quiero, sin tanto lenguaje ni verbo, sin la carne ni el deseo, y no quiero estructurar más mi sentimiento; quiero unirme a ti en tus pupilas, en el encanto que existe más allá, donde las almas se tocan.
Tiemblo si tu voz viene a mí, sufro si tu ausencia se prolonga. Tú, trigueña y ausente, melódica mujer, si existe el paraíso es tu mano; me piensas y el mundo en el que creía se desmorona.
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Autor:
Mil vaggio (
Offline) - Publicado: 24 de julio de 2026 a las 12:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, alicia perez hernandez, Santiago Alboherna, Mauro Enrique Lopez Z.

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