En vano

Évano

La escribes en la arena

y un viento se la lleva

a ver tu llanto entre cenizas

de una aldea ardiendo.

 

Miras el reloj. Vuelve a dar

un ahora que avanza.

 

Imaginaste caminos en su luna

para ser el silencio de su noche.

Palpas el pomo de una puerta 

que van cerrando dos palabras:

en vano. Ya eres laberinto, polvo.

 

Detrás, una sombra alargada 

va menguando, yéndose 

al muro de las dos palabras.

Ya sabes que el muro eres tú.




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