¡Quiero gritarte que te amo!
Pero mi conciencia me lo impide,
quiero vestirte de esmeraldas, pero tu corazón es una peña,
deseo tus labios como el aquel ocaso, pero desde entonces ya no duermo;
sólo quiero...
sólo deseo...
que me pienses como yo lo hago por ti.
Tu voz resuena en mis oídos por causa del viento,
la luna me recuerda a tu sonrisa, porque al verla fue cuando me enamoré de ella...
y tu inocencia inmaculada hace que te respete hasta en mis mejores sueños.
Tus mentiras inocentes sollozan mi
"Centro de Vida",
¿Clamo al cielo o reclamo tu engaño?
Ahora tengo un sentimiento de congoja,
impasible es tu amar y frenético mi deseo.
¡Oh corazón no seas tan cándido!
ya no ensueñes su amor;
Ahora sólo puedo apreciarla desde el horizonte de mi velada,
acompaño a Chopin en su Marcha Fúnebre,
hacía mi sepelio.
V.A

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