No Escucharon Nada

Una voz

No Escucharon Nada

Siguen practicando hechicerías,
leyendo lo prohibido,
le coquetean al demonio
y a los espíritus inmundos.
Se les ha ofrecido el amor,

beber vino en la mesa del Señor,
pero despreciaron su causa desviándose,
transgrediendo desnudándose sin vergüenza,
pues ahora quedarán afuera,
sin ropa alguna a la intemperie,
quien no quebranta su corazón será arrojado al olvido,
entre los gusanos, en las tinieblas,
donde lloran y crujen los dientes.

Calamidad arrastrarán sus propios argumentos
destrucción les traerá confiar en su entendimiento,
su orgullo es una trampa,
pero son ustedes mismos los que se la tienden.

Y en la amargura de la traición
proveniente de esos malignos a los que aman,

encontrarán desesperación;
y algunos clamarán por el Señor,

pero esto no es nada sino el principio
porque la segunda muerte espera.

A los que no se arrepienten el juicio será su suelo,
el aire que respiran será su condena,
el cielo les recordará el peso de sus obras,
y los aplastará como un martillo,
quebrándolos como losas sueltas;
y aún así aquí estamos, les amanece el sol por ahora.

Así es la misericordia de Dios, dense vuelta,
dejen de silbarle a los buitres,
no sea que les hagan caso,

nadie puede escapar de la justicia y de sus obras,
teniendo ideas insensatas contra lo designado por Dios,
una vida y después el juicio. 

  • Autor: Una voz (Offline Offline)
  • Publicado: 23 de julio de 2026 a las 08:43
  • Comentario del autor sobre el poema: Juan 1 La Biblia de las Américas 1 En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Él estaba en el principio con Dios. 3 Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 6
  • Usuarios favoritos de este poema: Mª Pilar Luna Calvo, Noa Subin, Daniel Omar Cignacco


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