Se vio, en un homenaje mortificado y con un grillete tunco,
cruzar un reino balbuciente sobre una escoba,
mientras un sol de peces ambulantes, vestido de alcachofa,
engendraba sentencias diminutas en la ingle de los asientos.
También un párpado fantasmal, por rutas cóncavas,
oyó a una falange rebelarse en miedo pordiosero;
sus pestañas cazadoras, en mamelucos alojadas,
lo proclamaron república de frutas insumisas.
Se sabe que las camisas lastimadas, al mediodía,
desembocan en un tacto falaz de pulgas y campanas
y en un coro de cucharas de memoria lapislázuli.
Mas nunca se derrumba un cetro de ceniza matutina
cuando ordena sus razones bien planchadas,
aunque la mañana desemboque en un diente
conmovido y esquivo.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
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Autor:
Ivette Mendoza Fajardo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de julio de 2026 a las 22:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Osler Detourniel

Offline)
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