FELONÍA
Y yo, señor juez,
me declaro culpable
de esta felonía,
sin abogado, sin defensa,
sin coartada que me salve
de esta condena.
Ella entró en mi vida
sin orden de cateo,
se robó mis noches
y no dejó ni rastro,
solo el perfume
como única evidencia
de su delito.
Y yo, señor juez,
me declaro culpable
de esta felonía,
de amarla a sabiendas
de que es una sentencia
sin apelación.
No pido clemencia,
no quiero fianza,
que me condene
a cadena perpetua
en la cárcel de sus brazos,
ahí sí, no hay escape.
Testigo de cargo
fue mi propio corazón,
declaró en mi contra
pero votó a favor,
y el jurado de mis besos
ya dio su veredicto:
culpable, culpable,
de quererla siempre.
Y yo, señor juez,
me declaro culpable
de esta felonía,
de amarla a sabiendas
de que es una sentencia
sin apelación.
No pido clemencia,
no quiero fianza,
que me condene
a cadena perpetua
en la cárcel de sus brazos,
ahí sí, no hay escape.
Y aunque me condene,
señor juez, escuche:
volvería a cometer
la misma felonía
las veces que hiciera falta,
porque no hay castigo
más dulce que ella.
Y yo, señor juez,
me declaro culpable
de esta felonía,
de amarla a sabiendas
de que es una sentencia
sin apelación.
No pido clemencia,
no quiero fianza,
que me condene
a cadena perpetua
en la cárcel de sus brazos,
ahí sí, no hay escape.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de julio de 2026 a las 01:54
- Categoría: Amor
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Martha patricia B, Hernán J. Moreyra

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