Y de un huevo de cisne nacieron la destrucción, la guerra y la belleza efímera; con pechos firmes, rizos dorados y unos ojos capaces de doblegar imperios.
Si un reino cayó por esos deseos carnales, ¿qué te espera a ti? Porque toda belleza exige un tributo: primero despierta el deseo, luego la obsesión y, al final, termina por convertirte en prisionero de aquello que no puedes dejar de contemplar.
Sigue mirando el estanque, Narciso. Mientras persigues el reflejo de la perfección, el mundo arde a tu alrededor, igual que ardió Troya por perseguir una belleza que nunca perteneció a nadie.
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Autor:
Cococherry (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de julio de 2026 a las 23:26
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: RIVAS JOSE

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