Cruzas la noche de Riga como una descarga de ámbar líquido,
derramando miel eléctrica sobre el hielo del Báltico
mientras un tranvía fantasma muerde los rieles de la memoria.
Esas pupilas letonas, dos tempestades de ambar encendido,
devoran al extraño en una combustión azul, muda.
Cincuenta y cinco razones derretidas en tu clítoris de aire,
los bares envejecen de golpe, sudando alcohol y neón
ante el galope licuado de tu boca.
Fue un edén de pieles en cortocircuito, un abismo abisal
donde la noche cuesta centavos y la cordura se desnuda hasta los huesos.
Sin promesas, solo el goteo denso de nuestro sudor salado,
las paredes rojas del bar latiendo como una vulva metálica,
y un adiós que se coagula en la esquina.
La ciudad se adormece tragándose su propio manto de niebla,
mientras yo ese extraño, no huye, sortea
con tu espina clavada en la garganta, latiendo como un corazón ajeno.
Ese romance, esa fugaz pasión que reverbera dentro de la conciencia,
con la promesa atrapada en la espuma de aquel iris,
para volver el minuto siguiente; dentro de un año
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de julio de 2026 a las 06:18
- Categoría: Amor
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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