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ronald tadeo ramirez elizalde

Cada latido de mi corazón grita tu nombre con una fuerza imposible de contener. Cada suspiro cruza la distancia para acariciar tu piel, como un beso que nace de mi alma y muere en tus labios.

 

En cada palabra que pronuncio arde un incendio que solo tú eres capaz de encender. Eres el deseo que habita mis noches, el pensamiento que despierta mis mañanas y la razón por la que mi corazón no deja de soñar.

 

Aunque mis ojos no puedan contemplarte y mis manos aún no puedan abrazarte, mi esencia permanece a tu lado. Estoy contigo en cada instante, amándote en silencio, soñándote despierto y latiendo por ti con una pasión tan inmensa que ni el tiempo, ni la distancia, ni el destino podrán apagar.

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