Muy pocas veces hablamos con nosotros mismos; muy pocas veces nos sentamos a escucharnos. Pasamos la vida fuera de casa y jamás nos detenemos a escrutarnos, a darnos aliento, a decirnos ante el espejo cuánto nos queremos o a abrigarnos con un chocolate caliente en una mañana fría. Sí, a estar con uno mismo, olvidar el mundo y sus necesidades, pegar un poquito el oído a nuestro pecho, sentir nuestra piel, curar nuestras heridas, dedicarnos una canción y hacer feliz a la persona más importante del mundo...
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Autor:
Mil vaggio (
Offline) - Publicado: 20 de julio de 2026 a las 21:47
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez

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