Vivíamos con la particularidad de nuestras vidas
mezclándose entre átomos ancestrales,
en nuestro aquel paraíso momentáneo,
donde no había fronteras ni etiquetas,
solo ganas de vivir,
viendo al viejo Kronos morir
con mi mirada fundiéndose en la diversidad
expectante de tu figura amazónica,
comiendo lo que el Kairós nos diera,
ataviados con las hojas y los colores del día.
Los sueños discurrían expectantes al lumen de la luna,
la noche murmuraba al oído de las ninfas,
en tus cejas espesas recreaba la selva sus anhelos,
el fuego contrapuesto hacía mover tu sombra,
en mi mirada quieta se desbordaba un río
que inundaba el valle de tus piernas,
sin señal de internet y sin páginas web,
ni redes que enturbiaran el momento.
Así, se fueron deslizando los años,
los inviernos lentamente
dejaban sus huellas silenciosas en mis sienes
y mis ansias de vivir se mezclaban
con las ganas de tu cuerpo;
simplemente vivíamos
en nuestro fuego intenso que aún alumbra
la alcoba de un recuerdo.
Caracas Marzo 21 de 2024
-
Autor:
Soncafe (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de julio de 2026 a las 17:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Jaime Correa

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.