La tachuela que perdió el martes

Ivette Urroz

La tachuela agobiada pierde el martes,

con cresta de berenjena y manos fósiles;

se desmigaja en una virtud de vidrio,

mientras la ley del mutis hace pucheritos.

 

De vez en cuando levanta una escalera,

se acuesta en lo alto mientras el sueño pela cebollas,

y un privilegio mágico le hace compañía

contra las puertas que desvían los minutos.

 

Antes del último temblor cuadrado,

algo desconsolado queda entre las sábanas;

una axila conflictiva se doblega en el suelo

 

y ocupa cada espacio de la noción del tiempo.

La médula, enfadada, sin saber a quién pertenece,

se enamora del error que la azota sin clemencia.

Copyright

2026

 Ivette Urroz.

Ivette Mendoza Fajardo

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