La tachuela agobiada pierde el martes,
con cresta de berenjena y manos fósiles;
se desmigaja en una virtud de vidrio,
mientras la ley del mutis hace pucheritos.
De vez en cuando levanta una escalera,
se acuesta en lo alto mientras el sueño pela cebollas,
y un privilegio mágico le hace compañía
contra las puertas que desvían los minutos.
Antes del último temblor cuadrado,
algo desconsolado queda entre las sábanas;
una axila conflictiva se doblega en el suelo
y ocupa cada espacio de la noción del tiempo.
La médula, enfadada, sin saber a quién pertenece,
se enamora del error que la azota sin clemencia.
Copyright
2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
Todos los derechos reservados.
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Autor:
Ivette Mendoza Fajardo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de julio de 2026 a las 13:44
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, JUSTO ALDÚ, Sheilo Sanz

Offline)
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