Mis dos abuelas

ivonne Coronado larde

 

 

Mis dos abuelas eran muy coquetas.
Muy elegantes y limpiecitas.


Una hablaba con los muertos,
grababa y pintaba imágenes extrañas.


La otra cantaba Princesita,
decía corría en sus venas
la sangre real.


Una me hizo caminar siempre recta,
me introdujo en su mundo de artista,
ignoró mis poemas.


La otra doblego sus aires
de reina destronada,
y bajo al río a lavar mis prendas.


Las dos a su manera me querían,
pero la que decía ser de la nobleza,
zurció mi ropa y limpió mis lágrimas

y se extasió con mis versos,
creyó en mi talento de poeta,
y a mi lado, envejeció,

y se encorvó su espalda.


Yo las quise a las dos.
Una me dio su fantasía extraña,
y un poco de su arte en mis manos,


la otra fue ternura y devoción.
Llevo su sangre en mi sangre mezclada,
y en mis recuerdos lo que cada una me dejó.



Montreal, 9 de enero 2022




 

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