Antes del nombre,
antes del rostro,
antes incluso
de la primera palabra,
existía el uno.
No el uno que cuenta,
sino el que sostiene.
No el que separa,
sino el que recuerda
que toda distancia
es una ilusión del tiempo.
Soy uno con el mundo
porque respiro el mismo aire,
porque la misma noche
atraviesa nuestros ojos,
porque el polvo de las estrellas
aprendió a llamarse humanidad.
Pero soy uno contigo
de otra manera.
Como el río
que reconoce el mar
sin haberlo visto nunca.
Como el árbol
que descubre en la lluvia
el origen de su sed.
En ti,
la frontera entre el yo
y el otro
comienza a desvanecerse.
Ya no sé
si soy quien te mira
o quien es mirado.
Si tu latido
cruza mi pecho
o el mío
aprendió tu nombre.
Quizá el amor
no sea encontrarse.
Quizá sea recordar
que nunca estuvimos separados.
Que toda vida
es una sola vida
pronunciándose
con millones de voces.
Y cuando el universo
olvide nuestros nombres,
cuando el tiempo
apague nuestras huellas,
quedará aquello
que nunca pudo dividirse:
el uno,
intacto,
respirando en nosotros
como el secreto más antiguo
del infinito.
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Autor:
Jhondy Algenys (
Offline) - Publicado: 19 de julio de 2026 a las 20:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, El desalmado, Nelly Cevallos - Liora

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