Desconozco mi destino y el sentido del rumbo que sigo.
He perdido la guía que antes me conducía,
esa que trazaba el delicado límite entre lo imaginario y lo que soy.
Mi ambición se ha apagado,
y los deseos que me quedan parecen reflejos de una vida impuesta,
no de la que realmente anhelo.
Solo deseo algo simple y verdadero:
levantar la mirada al cielo, respirar sin miedo,
sentir la calma recorrer mi pecho.
Quiero amar y ser amado,
vivir sin prisas ni máscaras,
disfrutar del regalo de estar vivo.
Anhelo reír hasta llorar,
y llorar sin vergüenza cuando la vida duela.
Deseo convertirme no en quien el destino dicta,
sino en quien mi corazón elige ser.
Quiero compartir con mis seres queridos,
atesorar los momentos que me hacen sentir vivo,
y guardar en mi memoria cada risa, cada abrazo, cada amanecer.
Aspiro a sentirme pleno, realizado con mi vida,
a aceptar mis errores y pecados como parte de mi historia,
y comprenderlos como parte del camino que me impulsa a seguir creciendo.
Porque al final, no busco la perfección,
solo la paz de saber que viví con autenticidad,
que amé sin medida,
y que fui, simplemente, yo.
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Autor:
Glass (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de julio de 2026 a las 16:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio_cuello, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
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