Himno del Comienzo

José Luis Barrientos León

 

Dulce es la lluvia sobre el llano ardido,

lluvia iluminada que el cielo desgaja;

baja como un ruego sobre el campo herido,

mientras la criatura su frente relaja.

 

Fresca es la hierba que abraza el dulzor,

verde pañal que a la tierra sostiene;

jardines benditos de aroma y calor,

donde tu planta divina va y viene.

 

Caminas descalzo bajo el sol de enero,

bendiciendo el suelo que besa tu andar;

cada huerto abierto es un paradero

donde el alma viva se vuelve a saciar.

 

¡Soy luz de los cielos, soy cada mañana!

Vengo desde el viento de la montaña,

vengo desde el sol que los campos aplanan,

criatura de fuego, de siembra y de espera.

 

Bendigo la vida, bendigo el sustento,

el gajo de sombra, la espiga y el pan;

bendigo el milagro de este nacimiento

que borra los lutos y el viejo afán.

 

Cada amanecer que la noche ha vencido

vuelve a ser el día que el Padre talló;

el primer matiz que el mundo ha tenido,

cuando la Creación su canto empezó.

 

 

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