NOS HEMOS ACOSTUMBRADO
Nos hemos acostumbrado tanto a mirar vidas perfectas, que terminamos creyendo que la felicidad es una fotografía sin sombras, una sonrisa que nunca se apaga, un camino donde jamás existen las caídas.
Vemos fragmentos de historias y los confundimos con la historia completa.
Olvidamos que detrás de cada imagen hay silencios que no se cuentan, batallas que no se publican y lágrimas que rara vez encuentran espectadores.
Casi todos elegimos qué mostrar, es natural:
Compartimos los triunfos, los momentos luminosos, las palabras bonitas y los instantes que deseamos conservar.
Pero lo demás permanece oculto:
Los miedos, las dudas, las noches difíciles, los sueños rotos y las heridas que todavía están aprendiendo a sanar.
Quizá el problema no sea lo que se muestra, sino creer que eso es toda la verdad.
Porque la realidad siempre es más profunda que cualquier apariencia.
Nadie vive una existencia perfecta, nadie atraviesa la vida sin tropezar.
Y detrás de cada rostro que parece invencible, habita un ser humano luchando sus propias guerras invisibles.
Por eso, antes de compararte, recuerda:
Lo que ves es apenas una ventana, nunca la casa completa.
Y tal vez la verdadera sabiduría consista en comprender que todos cargamos historias que no contamos, y que la perfección que admiramos desde lejos muchas veces es solo una parte del relato.
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Autor:
Quinteros Fabian (
Offline) - Publicado: 19 de julio de 2026 a las 12:59
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: rosi12, ElidethAbreu, Mauro Enrique Lopez Z., Sheilo Sanz

Offline)
Comentarios1
Concuerdo totalmente con su cierre.
Reflexivo momento.
Gracias poeta Quinteros.
Un fuerte abrazo.
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