Confesión en la sombra

Enmascaradodelapoesia

Era mi vida la que se deshacía,
día tras día, sin rumbo ni señal,
como un río que pierde su cauce,
como una canción que se apaga en el aire.
Y tú… tú olvidaste que yo existía,
olvidaste que yo era quien te esperaba,
quien sostenía tu nombre en el silencio,
mientras tú caminabas por otros lados.
 
Hoy, por fin, quiero confesarte todo,
sin máscaras, sin excusas, siendo totalmente honesto:
no hay nada que oculte, nada que mienta,
todo lo que digo nace de la herida más honda.
He notado algo extraño y doloroso al besarte:
siento que estás aquí, pero no del todo,
como un eco que suena y se desvanece,
como un sueño que se escapa al despertar.
 
El día que llegaste a mi vida,
ya todo estaba casi terminado,
las puertas se cerraban, la luz se apagaba,
y el tiempo se nos había ido de las manos.
Se nos ha hecho demasiado tarde,
tarde para empezar, tarde para arreglar,
tarde para recoger lo que se rompió,
tarde para volver a ser lo que no fuimos.
 
No es preciso que grites, no hace falta ruido,
el silencio ya dice todo lo que somos,
ya escuché lo que no dijiste, ya entendí lo que hay,
y no hay palabras que curen este vacío.
Solo sé que lloro… lloro a cada paso,
al darme cuenta de lo que perdimos,
al tocarte y saber que no es mío,
al tenerte cerca y sentirte tan lejos.
 
Lloro por la vida que se fue sin ti,
por el tiempo que no volverá,
por este amor que llega demasiado tarde,
y que solo sabe doler y llorar.
Lloro a cada paso, porque ahora lo sé:
llegaste, sí… pero ya era demasiado tarde.
 
 
 



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