Esperanza

Juan Roldan

La cuna de madera

ya tiene su calor,

una nueva mirada

que brilla con amor.

 

La vida abre sus alas,

el llanto es un cantar,

un lucero en la noche

que empieza a despertar.

 

La casa se ilumina

con un silencio puro,

y un murmullo pequeño

señala hacia el futuro.

 

Las sombras se retiran

al paso de su aliento,

y el mundo se acomoda

al ritmo de su tiempo.

 

Así crece la vida

sin prisa y sin temor,

como un brote que asoma

buscando luz y sol.

 

Y en cada madrugada

su voz vuelve a nacer,

un canto que recuerda

que todo puede ser.

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Comentarios1

  • ElidethAbreu

    Gracias Juan.
    Que bellas letras nacen de lo que no pudo ser.
    Viva una esperanza en el corazón.
    Un fuerte abrazo.



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