Se apagó la luz del sol
el brillo, de las estrellas
la luna se oscureció
incluso la mar se seca
la esperanza, se murió.
Se apagaron en aceras
las farolas que alumbraban
la tenue luz, que da el alba
se quedó sin resplandor,
todo mi bien se acababa.
No tuvo la culpa Dios
ni en los ángeles sus alas
detuvieron mi dolor.
Quedaron mudas las almas
el ruido, enmudeció
la tempestad se hizo calma
la alegría, que antes estaba
en tristeza se quedó.
No tuvo sentido nada
si a mi vida le quitó
la muerte, tu voz amada
si en silencio te marchabas
la oscuridad en mi reinó.
No tuvo la culpa Dios
si al llamarte, me dejaba
a oscuras el corazón.
Ya no hay luz en las estrellas
ni el día tiene su sol
ni el alba su resplandor
ni la mar, se siente llena
todo eso se acabó.
Si te vas, si no te quedas
y el cielo lo consintió
será tu luz, en tinieblas
ese faro con tu voz
que me llame, cuando muera.
No fue culpa del señor
de los ángeles si quiera
se murió mi corazón
y con el toda mi tierra.
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Autor:
Letras y poco mas (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de julio de 2026 a las 03:50
- Comentario del autor sobre el poema: sin muchos comentarios, la pérdida del amor es un dolor insoportable...
- Categoría: Triste
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Classman, Una voz, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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