Mi respirar esta tributando a la vida
Hecha de troncos, ramas y hojas vivientes
Observando al sol en su lejanía
Para amanecer en cada instante de la creación
Cosmogonía visual de los pasajes remotos
Donde el nutriente de la existencia florece.
La luna vistiendo su asomo
Como un sueño luminoso del firmamento
Aquel espejismo del infinito
Finito en la melancolía del universo
Razón y misterio de la evolución.
Mi árbol y su quietud
Proyectando la sombra existencial
Acogiendo las semillas procreadoras
Del viento, el agua y la tierra
Sin la doliente soledad de los angustiados
Reclamando una justificación para todo.
Los pájaros entonan sus cantos
Ofreciendo sus alegrías al silencio
Aquel rato donde la ilusión es un celeste
Esperando que el horizonte no cese su esperanza.
Murmura la noche su plenitud
Los cuerpos duermen
Descansan su sangre y huesos
Entretejidos a la piel del espíritu
Aliento cercano a lo divino.
La humanidad no es huida
Del dolor mismo de sentirla
Siempre transita en medio de la aridez
De la multitud y sus altisonantes voces
Circulando en cada átomo del ser.
Moléculas invisibles que no son ausencia
Energía de las estrellas
Luz aprisionada para transformar
La espera del aire en masa
Venida del cielo y no del suelo
Proceso cósmico del vacío y solido
Convertida en grano que no me pertenece.
El árbol de la vida
Del antes, del hoy y del después
Contemplando el azul infinito del océano
El alma silente de lo creado
La piedra sin tiempo, sin noche, ni día.
EH
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Autor:
ENRIQUE HORNA (
Offline) - Publicado: 19 de julio de 2026 a las 02:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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